Observatorio de denuncias de torturas, abusos, coacciones, casos de corrupción, violaciones, asesinatos y otros crímenes cometidos por el sistema.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Encontramos al torturador: hablan las víctimas del excapitán Muñecas

El excapitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas, condenado por el golpe de Estado del 23-F e imputado por una jueza argentina por torturas a militantes antifranquistas, está pendiente de que el juez Pablo Ruz ordene su detención, cuando se decida a cumplir la orden de Interpol que obliga a España a la búsqueda y captura del exmilitar y a entregarlo a la Justicia argentina. Interviú lo ha localizado. Él se defiende y sus víctimas relatan las torturas.

El porte elegante de jinete y los ojos fríos y claros. Alto, adusto, imponente. Así lo recuerdan las víctimas y así sigue siendo Jesús Muñecas Aguilar (Zaragoza, 1939), excapitán de la Guardia Civil, que participó en el golpe del 23-F. La orden de Interpol instando a su detención –para que posteriormente sea extraditado a Argentina, donde la jueza María Servini instruye una querella por crímenes del franquismo– la guarda el juez Pablo Ruz en un cajón de su despacho. El magistrado español le ha pedido a la jueza argentina que aporte más datos sobre los delitos que les imputa a Muñecas y al excomisario Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño. En ambos casos se trata de delitos de torturas a militantes antifranquistas. Ruz espera la llegada del nuevo auto, pero la orden de Interpol es ya efectiva fuera de España.

Interviú ha localizado a Jesús Muñecas, que se une a 'Billy El Niño' en la lista de presuntos torturadores durante la dictadura franquista. El excapitán clama por su inocencia, pero los testimonios de víctimas y familiares de éstas afirman todo lo contrario. Si quieres conocer una de las historias más negras de la represión franquista, descarga el número de la revista en PDF.

El Consejo de Europa llama la atención al Gobierno por el "excesivo uso de la fuerza" en las protestas

El informe del Comisario Nils Muiznieks denuncia que en España las autoridades concurren en importantes violaciones de los derechos humanos, como torturas, racismo e impunidad policial

La visita a España del comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, ha servido para llamar la atención al Gobierno y reconocer, al nivel más alto de la UE, lo que muchos colectivos y víctimas llevan tiempo denunciando en España: que las autoridades recurren a un "uso excesivo de la fuerza" contra las manifestaciones ciudadanas, importantes violaciones de los derechos humanos como la tortura o el racismo institucional siguen siendo practicadas por funcionarios públicos y el Gobierno favorece la impunidad policial indultando a agentes condenados.


En su informe, publicado este miércoles, los funcionarios europeos dan unas recomendaciones muy claras de cara a impedir que en España los derechos humanos sigan siendo violadospor parte de las autoridades: condenar "con firmeza y públicamente todos los casos de malos tratos y abusos cometidos por agentes del orden"; abolir la detención incomunicada, "donde más violaciones de los derechos humanos se producen"; combatir los comportamientos discriminatorios entre los miembros de la fuerza pública; adoptar, cuando antes, una clara regulación del uso de la fuerza por parte de los agentes antidisturbios en manifestaciones, especialmente el uso de las pelotas de goma, y que, en todo caso, los policías vayan identificados, como no ocurre en la actualidad.

"Los indultos en los casos relacionados con violaciones de derechos humano son motivo de grave preocupación"

La situación que se vive en las calles, así como en comisarías, prisiones y Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs), que ha recogido el Comisionado ha sorprendido a los enviados europeos. "La investigación indica un excesivo uso de la fuerza por parte de las agentes de seguridad en las manifestaciones contra la austeridad de 2011 y 2012, que sacaron a la luz violaciones de los derechos humanos que se cometían desde hace años", comienza relatando el documento en el apartado dedicado a esta cuestión. A continuación, ponen el acento en un aspecto que para ellos es condición necesaria para que todo esto pueda ocurrir: "la concesión de indultos por el Gobierno, incluso en los casos relacionados con graves violaciones de derechos humanos, tales como los indultos otorgados en noviembre de 2012 a cuatro agentes de Policía que había sido condenado por la tortura, ha sido motivo de grave preocupación para el Comisario".

Recuerdan cómo, desde 1991, el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) ha venido llamando la atención del problema de los malos tratos por parte de la Guardia Civil y la Policía Nacional en "casos de detención por sospecha de pertenencia o relación a grupos armados o terroristas", algo que desde colectivos vascos se ha denunciando durante años mientras todas las autoridades miraban para otro lado. En opinión del Comisionado, "la propia naturaleza de la incomunicación durante las detenciones favorece las violaciones de derechos humanos". Y también se hacen eco de otra denuncia del CPT desde hace largo tiempo: los interrogatorios a activistas, tanto en Euskadi como en el resto del Estado, los llevan a cabo agentes encapuchados. En cuatro casos se ha considerado que España había violado el artículo 3 del Comisionado Europeo de Derechos Humanos, debido a la falta de investigaciones efectivas sobre las denuncias de malos tratos cometidos en el contexto de régimen de incomunicación.


El documento también recuerda cómo, desde 2011, el número de manifestaciones contra las medidas de austeridad han crecido exponencialmente en España. En 2012 la Policía Nacional registró un total de cerca de 6.000 manifestaciones, un incremento del 50% respecto a 2011. Y también explican cómo las protestas han adquirido nuevas formas: ocupaciones de espacios públicos durante periodos prolongados, desobediencia civil para parar los desahucios, ocupación de edificios abandonados, escraches... Aunque reconocen que esto, sin duda, dificulta la actuación de la fuerza pública, el Comisionado se muestra rotundo a la hora de señalar que "es de vital importancia garantizar que las libertades de expresión y de reunión pacífica sean plenamente respetadas y protegidas".

Denuncian la "falta de normas claras sobre el uso de las nuevas armas de proyectiles"

Entre los episodios más negros del historial de la represión y la violación de derechos humanos en España en los últimos años sin duda están los casos de la manifestación del 15 de mayo de 2011 de Madrid, el desalojo de Plaça Catalunya que tuvo lugar días después y las cargas policiales contra la manifestación que rodeaba el Congreso de los Diputados el 25 de septiembre de 2012, donde, según ha recogido el Comisario, 25 de las 37 personas detenidas ese día presentaron quejas de malos tratos a manos de agentes de la Policía Nacional durante su detención. Y recuerdan que en Madrid, se han puesto 1117 multas administrativas a manifestantes que habían sido identificados por participar en protestas, 230 sólo entre enero y abril de 2012.

También hacen especial hincapié en el uso que hacen los agentes antidisturbios de las balas de goma para atacar a los manifestantes, puesto que "el uso de tales armas presenta un peligro claro como lo demuestra la muerte de una persona afectada por una bala de goma en Bilbao en abril 2012" y las tres personas que en Barcelona perdieron la visión de un ojo sólo en 2012. Y denuncian la "falta de normas claras sobre el uso de las nuevas armas de proyectiles". ¿Una forma fácil para que estos abusos dejen de ocurrir? Como han repetido muchos colectivos: que los agentes antidisturbios vayan identificados.

Fuente: http://www.publico.es/473676/el-consejo-de-europa-llama-la-atencion-al-gobierno-por-el-excesivo-uso-de-la-fuerza-en-las-protestas

Enbeita: "La Guardia Civil y la Policía Española torturan y el Estado esconde y ampara sus crímenes"

J.L. MORALES: EL DíA QUE ENTREVISTÉ A MI TORTURADOR, BILLY EL NIÑO

El periodista y escritor canario José Luis Morales sufre cuarenta años después las secuelas de su "encuentro" con Billy el Niño.

Por José Luis Morales (*)


José Luis Morales es un prolífico periodista y conocido escritor canario que desde hace muchas décadas está afincado en Madrid. Nacido en Agüimes ha sido autor de algunos libros, entre ellos el varias veces editado"Sima de Jinamar". José Luis fue sobre todo conocido en los años 80 por sus valientes y arriesgados artículos de investigación en la revista Interviú. 

Pero además de esa trayectoria profesional , José Luis Morales fue también un activo antifranquista, muy comprometido con el movimiento clandestino de los 60 y los 70. Residiendo ya en Madrid, tuvo la desgracia de caer en manos del celebérrimo torturador de la Brigada Político Social franquista José Antonio González Pacheco, alias "Billy el niño". Las secuelas de aquel dramático "encuentro" todavía las arrastra sobre su cuerpo. Años después, su actividad profesional como periodista lo hizo coincidir en una entrevista con su torturador. José Luis Morales cuenta en este artículo la naturaleza estremecedora de aquella reunión .

Yo trabajaba entonces en la revista ‘Interviú’, desde su fundación en el año 1976,ocupándome de temas de actualidad e investigación histórica. Fueron unos tiempos inolvidables, con la policía, la ultraderecha y los servicios de información militares y civiles (laBPS ya disuelta, que seguía actuando como antes lo hacía), pisándonos los talones y amenazándonos cada día, sobre todo por teléfono (estaba de moda en ese tiempo), para que dejásemos de rebuscar en sus negocios, sus biografías y las de sus colegas, en sus oscuras actuaciones durante la dictadura, o en las relaciones que tenían con traficantes de armas internacionales, entre otras muchos temas. Nos amenazaban, nos señalaron, mandaban anónimos que anunciaban ‘nuestra muerte’ o reventaban las ruedas de nuestros vehículos, y a ‘pleno sol’, sin temor a nada, gritando que “se pasaban la democracia por los cojones”, o“mañana sólo van a vivir tres de los rojos que están en este antro” (llegaron a empapelar las paredes de la redacción de Interviú (en calle Potosí de Madrid), con estas y otras aún más escatológicas literarias frases, salidas de su evidente analfabetismo funcional. Aunque sus mensajes eran claros, ‘seguimos haciendo periodismo’ pero de verdad. 



"BILLY EL NIÑO" EN LOS AÑOS SETENTA

El dueño, Antonio Asensio, estaba ‘rebosante de felicidad’ (decía él), aunque no por lo que publicaba Interviú, sino porque sus cuentas corrientes multiplicaban su riqueza y su dinero a ritmo frenético, ya que las ventas y la publicidad marcarían cifras récord, hasta el punto de que Interviú empezó a convertirse en referencia para toda Europa.Asensio Pizarro hizo caso omiso a las querellas, amenazas y atentados contra las sedes deInterviú, pues lo que le importaba era la recaudación económica y el poder acumulado en paralelo, como notaba un día tras otros, cuando lo llamaban ministros, directores generales, el presidente de Gobierno y hasta la Casa Real; aun así, los temas e investigaciones iban subiendo grados y publicándose los trabajos realizados, a cual más arriesgado, pese a las querellas criminales y denuncias interpuestas, a los seguimientos‘cantados’, los destrozos de vehículos que teníamos aparcados, próximos a la redacción, y hasta pintadas amenazadoras en las puertas de nuestras casas. Sería una etapa irrepetible, extraordinaria y única, que siguen explicando enFacultades y Escuelas de Periodismo cual figura singular esplendorosa en la historia de nuestro país. 

La caída de Interviú en el fango más rancio en el que hoy está es otra historia que va pareja a la gigantesca crisis, no sólo la actual crisis económica, que venimos atravesando desde que empezamos a ver los dientes del lobo que supuso la Transición que “jamás existió”. Aunque ésa es otra historia de la que deberían estar ocupándose en centros de estudio, facultades y equipos de investigación.

La historia de aquella época decisiva y clave está repleta de crímenes, palizas, amenazas y atrocidades. El magnífico libro, realizado con rigor informativo y con exigente objetividad, por nuestro común amigo y ejemplar compañero Alfredo Grimaldos Feito es insustituible para estudiar, saber a qué nos referimos y qué fue, y continúa siendo, “La sombra de Franco en la Transición”, como titula Alfredo el voluminoso ensayo que estoy reseñando.

Entonces, en el año 1982 o 1983, detalles que ahora no recuerdo, que para el caso no tienen más importancia, fue cuando nombran a José Antonio González Pacheco, sigo conBilly el Niño, Jefe máximo de la ‘División de Seguridad’ de Talbot Renault, la firma francesa (que el chovinismo pedestre de Martín Villa adjetivaría de sociedad hispano-gala), en toda la Penísula Ibérica. Era la ‘época gloriosa’ de la revista Interviú, con otros propósitos para los tiempos que corrían y con una orientación informativa que, a menos en nosotros, enlazaba decididamente con el nuevo periodismo. Fueron años épicos que nadie podría olvidar. Tiempos decisivos y competitivos, en los que destacaría el periodismo de investigación que dio una voltereta impresionante a los tópicos, frases hechas, lugares comunes y reseñas que exigían los poderosos. Eso se fue acabando y la historia algún día dejará constancia de ello y de los métodos empleados.

En esta fecha, Antonio Asensio Pizarro, principal dueño de Interviú, propuso que hiciésemos una entrevista al ‘personaje’, (“no como excomisario o ex inspector de la Brigada Político-Social, la BPS, aunque no exista”), diría Asensio Pizarro al Consejo de Redacción que se reunía los viernes para plantear el próximo número de Interviú; “sino dirigiendo las preguntas a su nueva vida, su adaptación a la democracia y sus labores en el departamento de Seguridad en la firma Talbot Renault”. En la misma reunión, Ignacio Fontes asumiría esta propuesta, pues la entrevista la harían en Madrid ya que González Pacheco, Billy el Niño, residía en la capital española y allí harían las gestiones precisas para hacerla lo antes posible. Recordaré que aunque la sede de Interviú estaba en Barcelona, donde fue registrada la publicación, pues allí vivían los propietarios, la redacción estuvo siempre enMadrid, desde que inició su andadura en el año 1976.

Ignacio Fontes era entonces subdirector o redactor-jefe. Es lógico que, después de tantos años, no recuerde todas esas vicisitudes, esas fechas, nombres, cargos, citas, lugares de encuentro y anécdotas sin treguas. Sobre lo que reseño en estas líneas, el olvido no resta ni un ápice esencial al fondo del asunto, puesto que no tiene la menor importancia en lo que estoy escribiéndoles. Reconozco que hay ausencias premeditadas, que retengo en mi cuaderno de bitácora para mejores ocasiones. Termino con lo que iba apuntando en este bloque, diciendo que Ignacio Fontes fue nombrado director del semanario Interviú poco después. Para mí fue la mejor etapa, con diferencia, en la’ vida’ de la revista. La Edad de Orode la publicación, ya dentro de la ‘Edad de Oro’ del periodismo español. Hasta que lograron acabar con ellas. No sé si el periodismo ha muerto, pero puedo afirmar que agoniza a galope tendido.



LA ENTREVISTA

De la entrevista con González Pacheco, Billy el Niño, yo me enteré tres días antes de estar concertada. Me lo dijo Germán Gallego Picó, de los mejores compañeros, amigo, hermano y maestro que tengo en el pernicioso y tóxico universo del periodismo. Germán no me dijo nada hasta que, ya acordado el encuentro con Billy el Niño para hacerle la entrevista, iban a proponerme que les acompañara (Ignacio y Germán no querían decírmelo, pensando que yo pondría el ‘grito en el cielo’). Fue cuando Germán Gallego me dijo que tenía que hablar conmigo y con Ignacio Fontes en cualquiera de las salas habilitadas para las visitas. Estaban riéndose, mientras nos sentábamos, hasta que Germán o Ignacio (o Ignacio y Germán, otra vez el olvido) me dicen que, desde hacía unos días, tenían concertada una entrevista a Billy el Niño para publicar en Interviú. Ignacio haría la entrevista, y Germán las fotografías. Tengo que hacer público, que gestionan todo con cierto sigilo y precaución, como debíamos proceder durante los arriesgados trabajos en aquel tiempo, aún tan complejo en los que nuestra integridad física siempre estaba desafiando a los poderosos franquistas que seguían con sus prebendas pese a las cacareadas falsedades que proclamaban los actores y partidarios de la inédita Transición. Siempre teníamos que estar al tanto para evitar trampas y cortocircuitos tan al uso en periódicos y revistas, auspiciados incluso por quienes juraban haber “sido demócratas toda la vida”, y que reventaban gestiones o temas filtrándolos a sus ex jefes o ex dirigentes en el franquismo.

Aún estábamos en la sala de visitas y no sé si fue Ignacio o Germán, me dicen que le gustaría que fuese con ellos al encuentro con Billy el Niño. Me negué en redondo. Así me lo dirían después, antes de informarme de que ya tenían cita, con día y hora, para entrevistarle y que les complacería que fuese. Germán Gallego e Ignacio Fontes bien sabían que Billy el Niño era “uno de los seres vivos que más he odiado toda mi vida, y sigo odiando, y no quería verlo ni en pintura” (traducción pretendidamente culta de lo que dije al recalcar mis motivos y evitar el encuentro). 

Volvían a pedírmelo esa misma tarde, con igual respuesta por mi parte. Ignacio me dice que él quería que le hiciésemos juntos un pequeño guión, pues yo tenía más conocimiento del personaje, no más exacto, pero sí más cercano, ya que fui una más de sus víctimas, además de padecer las torturas que Billy el Niño protagonizaba sin refinamiento a los detenidos que caían en sus manos. El “gran placer de su inigualable brutalidad”, que para él suponía poner otra marca ‘cual muesca’ en el cinturón de sus cananas. Incluso así, Germán e Ignacio seguían empeñados en que yo estuviese con ellos. Me negué una y otra vez, diciéndoles que no quería ni ver a semejante elemento criminal por nada del mundo. Ya lo había maldecido millones de veces, aún más si me acordaba de mis padres, quienes debieron padecer lo indecible por lo que les hacían a sus hijos; o me acordaba de los registros indecentes en su casa de Gran Canaria, y hasta de las amenazas que les hacían cuando ya estaban enfermos con patologías terminales.

Así uno y otro día, ‘incluso dándome por imposible’, como dijo Ignacio Fontes. Dos días antes de la cita, a Germán Gallego le salió su picardía madrileña. Estaba cabreado, mucho y, mal encarado y serio, se dirige a mí. Ni tan siquiera me dejó hablar. Sin más, con la mala uva del enfadado, me dice que le había hecho creer desde que nos conocimos muchos atrás, que yo era otra clase de persona, sin miedo y con ganas de seguir peleando. Hablaba como una ametralladora.

- “Nunca te he fallado ni tú a mí tampoco, y hasta hoy. Me avergüenzo de que no tengas arrestos para enfrentarte a este tipo. Se lo dije a Ignacio, y él también piensa lo mismo que yo. ¿Sabes que te digo? Que no te atreves a mirar cara a cara a Billy el Niño. Cara a cara. No por cobardía sino porque no sabes qué vas a decirle. No vendrás, pero ese torturador seguiría haciéndolas si pudiera, un torturador del que tú siempre dices que es un cobarde. No tienes agallas para mirarle ‘cara a cara’ a ese verdugo, del que te digo que tendrá que pagar todo lo que ha hecho, y no sólo por ser un torturador, sino por mil cosas".

Las palabras exactas no son éstas, pero sí enlazan con el casticismo sin urbanidad característico de la sinceridad de Germán. Aunque parezca lo contrario, su monólogo me entusiasmó. Ya cuando salí a buscarlo, había desaparecido y volví a la redacción. Hablé conIgnacio, que estaba al tanto de la bronca que me echó Germán y, por supuesto, le confirmé que iría con ellos a la cita con Billy el Niño.

Dos horas después, regresó Germán Gallego a la redacción, diciendo que, conociéndome como me conocía, sabía que la única manera de que asistiera a la cita era provocándome; y aunque tenía gran parte de razón, también yo estaba deseando verle la cara a Billy el Niño. Hasta que llegó la hora. Ignacio Fontes había citado a González Pacheco, Billy el Niño, en la cafetería del Hotel Miguel Ángel, situado en la calle madrileña del mismo nombre, dos días después. Habían quedado sobre las once y media de la mañana. Mi papel se reducía al del convidado de piedra. Ignacio entrevistaba y Germánharía las fotos. En eso es en lo que quedamos. Hasta que llegó el día.

Llegamos con antelación, y fuimos dándonos un paseo, desde el aparcamiento, hasta llegar a la entrada del hotel; todavía faltaban quince minutos para la cita. Por inercia, entramos al establecimiento y nos dirigimos al mostrador de la cafetería; miramos alrededor y, sorpresa nuestro, vimos en una mesa del fondo a Billy el Niño, acompañado de un colega que reconoció Germán Gallego. Nos aseguró que fue policía de la BPS, como Billy el Niño, ahora dedicado a la cría y doma de perros para vigilancia. Germán no recordaba su nombre, pero sí que lo llamaban El Vallecano, pues donde hacía su labores policiales ‘nocturnas’ era en el popular barrio madrileño, donde contabilizaban sus damnificados por cientos.

"TÚ ERES UNA ASESINO"

Después del saludo, que evité ‘colocando’ en la mesa otro artilugio fotográfico deGermán, empezaron a plantear la deriva de aquella entrevista periodística de Ignacio Fontes y José Antonio González Pacheco, Billy el Niño. He de decir que El Vallecano no abrió la boca en ningún momento ni para pedir el café; la tensión inicial iría rebajándose con el desarrollo de la entrevista, como íbamos comprobando. Hasta que Billy el Niño “se cargó la vajilla”, cuando Ignacio Fontes le preguntó al propio, es decir, a González Pacheco “¿por qué tenía tan mala prensa, como él bien sabía, de ser el más implacable torturador entre los demócratas españoles, tanto mujeres como hombres”. González Pacheco, Billy el Niño, tenía preparada la réplica, pues sin solución de continuidad contestaría del acelerón.

- “Se lo debo a gente como ésa - señalándome a mí con desparpajo, aunque sin mirarme a la cara (tuvo clavado en el piso los ojos saltones que lo caracterizan durante el tiempo que estuvimos allí)-, que está ahí contigo”.

Entonces abandoné la compostura silenciosa que mantuve hasta ese instante, y salté como resorte desatado. Di tal brinco al ponerme de pie, que asusté a una pareja que ocupaba otra mesa. Envenenado de rabia como estaba, sin más, le dije cuanto me vino a la cabeza. 

- “Tú eres un asesino. Tú y los tuyos, sí, estuvisteis a punto de matarme. Hasta tal punto, que llegué a Carabanchel sin enterarme de nada, sin saber ni quién era. Eso no se olvida nunca. Ni lo olvido yo, ni se te olvidará nunca a ti”.

Quisiera reproducir con fidelidad todo cuanto ocurrió en breves instantes. Sé que no lo dejé hablar, y pienso que él tampoco quería, pues no hizo ademán alguno de intentarlo mientras seguía con los ojos saltones, fijos en el suelo, aguantando la bronca.


"BILLY EL NIÑO" EN LA ACTUALIDAD

Aquel encuentro que hasta poco antes discurría como cualquier sesión periodística‘clásica’, cuando me enfrenté a lo que dijo sobre lo que Ignacio le había preguntado, emergería toda la tensión contenida, en mí, en Billy el Niño y en quienes formábamos el grupo de los cinco hasta que El Vallecano desapareció al verlas venir. Un vértigo turbador inundaría la sala de la cafetería cuando me levanté de la silla apresuradamente. Los trabajadores y los clientes del hotel parecían petrificados, atendiendo a lo que podía estar pasando en aquella mesa, pues Billy el Niño, después nos lo dirían, era cliente habitual, como sus correligionarios y demás colegas. No recuerdo qué le dije cuando salté del golpe. Sí me acuerdo de que, mientras El Vallecano se alejaba de la escena, González Pacheco oBilly el Niño, no volvió a decir palabra alguna, ni tan siquiera a intentarlo. Pero allí siguió sentado mientras yo no paraba de hablar, denunciando muchas de las sangrientas atrocidades que hizo a toda mi gente, amigos, compañeros y a mi familia. Mientras dije lo que me pareció que tenía que denunciar(“recuerdas hechos, circunstancias y detalles clave de la vida colectiva, como la llamada Memoria Imantada, y cuya utilización académica consolida nuestra comprensión histórica de acontecimientos pretéritos”, decía Jean Jaurès en su ensayo ‘Las pruebas’, escrito en 1898, sobre el Caso Dreyfus).

- “Yo soy gente como dices, pero tú eres de la gentuza criminal que ha estado, durante años, machacando a las personas decentes y luchadoras que peleaban contra la injusticia, contra la tortura, las persecuciones y contra el terrorismo fascista que en la dictadura, amparados en la impunidad que os daba el fascismo. Eso es lo más suave que voy a exponerte. Pues no voy a pararme, si eres capaz de aguantar todo lo que quiero decirte cara a cara; y por cierto, aún ni siquiera has levantado la cabeza. Tenía ganas de mirarte a la cara, pero veo que tú no lo haces, ni estabas haciéndolo antes. Has de saber que estoy aquí para decirte a la cara el asesino que eres, para denunciarte el torturador que has sido y, sobre todo, he venido para difundir a los cuatro vientos que, además, de ser un asesino, también eres un cobarde”.

Billy el Niño no se levantó de su sitio, como tampoco Germán e Ignacio. Mientras, yo seguía desahogándome sin parar, exigiéndole al famoso torturador que escuchara mis denuncias. Al tiempo que le hablaba, volvían a mi cabeza terribles escenas ‘vivas’, dándome la sensación de que estaban sucediendo en ese mismo instante. Uno de los pasajes que me atormentaba sólo recordándolo, derivaba de otra estancia mía en la DGS.


"ESTA VEZ SÍ VAS LLORAR, CANARIO DE MIERDA"

Estaba en una celda del sótano, reventado del ‘tiempo’ que llevaba allí, cuando volverían a subirme hasta la primera planta. Poco menos de seis minutos antes me habían bajado. Eran las tres o tres y media de la mañana, según el reloj que había en la pared de aquel cuchitril, en el que operaba Billy el Niño con su banda. Estaba molido de los leñazos que me daban, ensañándose en el cuerpo. Los golpes y puñetazos, sólo yo lo notaba, doliéndome así hasta los higadillos. Billy el Niño me repetía, nunca saciado, que “esta vez sí vas a llorar, canario de mierda”. 

Para aguantar los salvajadas de aquellos canallas que estaban torturándonos, habíamos aprendido casi todos, mis compañeros y más apresados, e invariablemente, que‘centrásemos nuestros pensamientos’ en cualquier objeto inanimado, sin ‘salirnos’ nunca de lo que cada uno hubiese decidido, cuando el verdugo (en ocasiones, varios torturadores al alimón) iniciase la criminal sesión correspondiente. Cuando me lo dijeron, en mi ignorancia supina, pensé que aprovechaban mi tercermundismo por darme la macabra broma. Sin embargo, había razones sobradas. No era ningún Bálsamo de Fierabrás, pero los efectos sicológicos sí que se notaban. Ineludiblemente, yo pensaba en mis padres y en mis hermanos, a los que hicieron sufrir todas las perrerías imaginables. Volví a denunciarlo anteBilly el Niño, en aquel lugar donde estábamos. No se inmutó ni pronunció palabra alguna, siempre con los ojos pegados al suelo como “la momia vestida” egipcia.

- “A mi hermano Juan lo cogieron a tiro limpio en una operación que tú dirigías. Claro que ni te acordarás. Eran tantas las que hacías que si te recuerdo una, darías demasiadas vueltas a tu cabeza, para saber a cuál me refiero. Voy a refrescarte la memoria. En dos coches, llenos de los tuyos, iban detrás de mi hermano, nada más salir de su casa por la mañana; aunque te caló y salió corriendo saltando la muralla que estaba cerca de la casa donde vivía. Pero tuvo la mala suerte de meterse en una calle que, en aquel momento, estaba en obras, y sin salida. Aun así, hizo todo lo que pudo para que no lo trincaran. Los tuyos, ya cabreados me figuro, comenzaron a disparar. Lo detuvieron porque quedó acorralado y a punto de matarlo”.

Me acordaba de la vuelta ‘triunfante’ de Billy el Niño a la primera planta de la DGS,donde poco antes me llevan otra vez aquella misma madrugada. “Hombre, estás aquí, y con ganas de que te haga un hombre, de cómo tiene que ser el hombre con dos cojones”. Era una frase que siempre salía de la boca de Billy el Niño para demostrar que era más macho que nadie, y todos los que pasaron por sus ensangrentadas manos escuchan de sus fauces. Enloquecido como estaba, “quería partirme en dos”, como el mismo le dijo. Detalles y pormenores de lo que maldecía, insultos a porrillo y amenazas constantes, lo han expresado los compañeros detenidos, cuyas espeluznantes declaraciones está foliadas e incorporadas a los legajos que integran las diligencias judiciales del sumario abierto en los tribunales argentinos.

En aquel estado crítico, ahogándome con mis propias babas sanguinolentas, yo ya no podía más. Entonces, esposado por delante desde el primer día, como me tuvieron, me lancé de cabeza en picado contra el postigo de una de las mesas que tenían en aquella planta de los interrogatorios, donde Billy el Niño y los secuaces de la BPS protagonizaban sus heroicidades, que traducirían a méritos para optar a los galardones y medallas que concedían por las propuestas de Martín Villa y otros franquistas que continúan gobernando en la sombra (entre ellos, Utrera Molina, el bendecido suegro del ‘tapado’ reaccionario Ruiz-Gallardón, el ministro de Justicia que pretende que la Mujer regrese a la caverna). Uno de ellos me zancadilleó, cayendo de plano en medio del cuartucho. Quedé boca abajo, creyendo que me asfixiaba. Nadie se movería para levantarme o darme la vuelta. Tengo grabado, aunque vagamente, aquel cruel e imborrable episodio. Noté cómo saltaban sobre mi espaldas, cómo me pateaban y me tiraban del pelo. Sé que hablaron del médico, sin saber a qué se referían. Desperté en una camilla cuartelera, creyendo que aún estaba en la DGS. No me enteré de nada. Ni que me habían curado, según dijeron los funcionarios. Ni que me habían llevado a Carabanchel. Nada de nada. El doctor José Luis Barros me dijo después que había perdido el conocimiento estando en el suelo por las barbaridades que me hicieron en la DGS, y viendo que había sucumbido, deciden llevarme a la enfermería de la cárcel, enCarabanchel. He entregado todo tipo de detalles que estarán acopiados en actuaciones judiciales o las diligencias correspondientes.

Con todo, manifestaré que a los siete meses de mi “Certificado de Liberación Definitiva”, firmado por Javier Cabezudo Fernández, por una crisis renal, ingresé en el hospital. Desde entonces, los dolores en la vejiga urinaria y, sobre todo, las progresivas incomodidades en la columna, no me abandonaron. Al principio creí que serían patologías normales, que iban aumentando con los años. Pero en París, tras unos análisis intensos que me hicieron en los departamentos del Hôpital de la Pitié-Salpétrière, el diagnóstico dio un giro esclarecedor. Tenía la columna destrozada con fracturas de distinta naturaleza, quizás debido a cualquier accidente, o a consecuencia de las torturas, o de los golpes que me propinó la policía española en sus propias dependencias.

"MIS MALES DE HOY PROCEDEN DE AQUELLAS TORTURAS"

Sobre problemas renales, mis crisis en la vejiga y las periódicas oclusiones para evacuar, sus opiniones y diagnósticos determinan que venían provocadas por unas iguales causas e idénticos orígenes. Diré que allí me facilitaron una sonda renovable, aliviándome que tal manera, que comenzó a rescatar en mí el entusiasmo y renovadas ganas de continuar viviendo. Siempre recordaré aquellos afectos y la solidaridad de Olvido, quien fue conmigo aParís. Como recordaré a Pedro Caba y José Luis Barros, quienes decidieron que tenía que ir con ellos a Francia, pensando que, con las dificultades que yo arrastraba, aquí no tenía ninguna salida e podrían incluso provocar mi muerte prematura. Expreso, asimismo, mi infinito agradecimiento a Ramón Sáenz Valcárcel, y a su familia; en especial a su entrañable padre, por su amistad, solidaridad, su cariño y por cuanto se movieron para que me restableciera, ocupados siempre de mi salud, animándome sin tregua para que no bajara la guardia ni cayese en aquel pozo sin fondo del terrible desánimo. Me quedan demasiadas cosas que reflejar, y quisiera hacerlo cuanto antes. Pero ahora debo terminar este manifiesto, pues los amigos de ‘La Comuna’ me apremian por la urgencia para enviarlo a los tribunales.

Antes de acabar con mi comunicación, deseo que sepan que desde entonces he consultado con muchos médicos especialistas, tanto de la columna como de la vejiga urinaria; que cada uno de ellos inexorablemente manifiesta que las causas de ambas patologías, sin variación o dudas clínicas, proceden de las torturas que me infligieron los criminales de la BPS. Diré que, en estos más de cuarenta años, me han intervenido quirúrgicamente siete veces en la columna, con largas operaciones que duraban unas ocho horas de media. Además, tres cirugías entre la vejiga y el cuello vesical. Pese a que pudiera parecer que ‘acabaron conmigo’, no dejé de batallar nunca, ni pretendo hacerlo en la medida que la naturaleza me lo permita. Por último, manifiesto que cuantos hechos he relatado en este ‘cuadernillo de vida’ (Arturo Murillo Cazorla), han sido documentalmente acreditados, y avaladas están las denuncias y las declaraciones que aquí realizo.

Todo esto lo he redactado, satisfecho, a petición de los amigos y compañeros de ‘LA COMUNA’, cuya lucha dará resultados positivos, ya lo estamos viendo, para que lo administren como deseen y lo presenten donde ha lugar. Además, acabo diciéndoles que ratificaré este manifiesto con total disposición, y lo haré donde sea, delante de quien sea y cuando me lo comuniquen, sin ninguna dilación. Mientras tanto, aquí estaré para lo que me digáis; con mi agradecimiento y un fuerte abrazo para todas y para todos.

(*) José Luis Morales, es periodista, escritor y miembro de La Comuna


Independentistas catalanes y abertzales vascos objetivos permanentes del CNI

Ya antes de que estallara el caso Snowden, al general Keith Alexander, de 61 años, le quedaban pocos meses al frente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que dirige desde 2005, pero el escándalo puede precipitar su caída. El pasado martes, en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, rompió una de las reglas no escritas sobre las que se cimenta la confianza entre los servicios secretos: no revelar nunca las relaciones con sus homólogos extranjeros y, menos aún, desviar hacia ellos sus responsabilidades.


Alexander dijo que los millones de metadatos —registros de llamadas telefónicas, SMS, correos electrónicos, WhatsApp, buscadores de Internet y redes sociales— que figuran en los documentos filtrados por el exanalista refugiado en Rusia no fueron recolectados por la NSA, sino por agencias de países amigos. Es decir, que el rastreo de 70,3 millones de comunicaciones de Francia y 60,5 de España fue obra de la DGSE y el CNI, respectivamente, quienes trasvasaron la información a la NSA.

Eso sí, las comunicaciones habrían sido controladas en zonas de conflicto, por lo que ni franceses ni españoles habrían vulnerado la ley. Fuentes próximas conocedoras de los servicios secretos alegan que Alexander dice parte de la verdad, pero no toda.

La existencia de un Gabinete de Escuchas, con ese u otro nombre, es tan antigua como el propio servicio secreto español. El exdirector del Cesid (antecesor del CNI) Emilio Alonso Manglano se sentó dos veces en el banquillo por la interceptación de conversaciones a numerosas personalidades (incluido el Rey) entre 1983 y 1991. Aquel sistema, servido por esclavos —funcionarios permanentemente a la escucha—, que captaba las señales de telefonía móvil en una zona de Madrid es un artilugio de museo comparado con los equipos de los que dispone hoy el CNI, que funcionan automáticamente y permiten controlar millones de comunicaciones.


El juez que controla al CNI autoriza hasta un millar de escuchas al año

El juicio por las escuchas, del que Manglano salió finalmente absuelto, y el descubrimiento de micrófonos en la sede del brazo político de ETA, Herri Batasuna, en Vitoria llevaron al Gobierno a regular en 2002 el control judicial del servicio secreto, a través de un magistrado del Supremo.

Un exalto cargo del espionaje español asegura que, escarmentados por la experiencia, ningún responsable del CNI se arriesgaría a vulnerar la ley. Además, no hace falta. El primer juez encargado de autorizar los registros y escuchas del CNI, Ramón Trillo, tenía una relación muy estrecha con este, hasta el punto de que su hija fue contratada por el centro al que debía controlar. Su sucesor, Pablo Lucas, guarda más las distancias y cuenta con un magistrado, adscrito al gabinete del director del CNI, Félix Sanz, que prepara y tramita las peticiones para que cumplan los requisitos legales.

Aún quedan zonas grises. “¿Es igual registrar una habitación de hotel que un domicilio?”, se pregunta un experto. “Los espías se mueven en la frontera difusa entre legalidad e ilegalidad. Puedes creer que lo que no está prohibido está permitido. O lo contrario”.

La legislación española sí es clara cuando determina que las operadoras de telefonía e Internet no pueden ceder los metadatos sin mandamiento judicial y que hacerlo constituye delito. Por tanto, no pueden entregarlos al CNI sin autorización del juez.


El Magreb y el Sahel son las áreas prioritarias del espionaje español

¿Cuántas autorizaciones concede cada año el magistrado que controla al servicio secreto? El CNI no facilita este dato, alegando que está clasificado, pero fuentes conocedoras de su funcionamiento aseguran que la cifra oscila entre varios cientos y un millar. Hay algunos objetivos “permanentes”, cuyo seguimiento se prorroga cada tres meses, y autorizaciones “extensas”, pero temporales, que incluyen una multitud de objetivos. Entre los primeros figurarían algunos dirigentes abertzales y, entre los segundos, parte del colectivo paquistaní de Barcelona.

Nada que ver con los 60,5 millones de comunicaciones rastreadas entre diciembre de 2012 y enero de 2013, según los documentos filtrados por Snowden. Aunque el juez del Supremo tiene un sustituto, ni trabajando a destajo podría firmar una cifra tan descomunal de autorizaciones, que deben ser motivadas y, en lo posible, individualizadas.

El centro de comunicaciones instalado en el sótano de la sede central del CNI está orientado en teoría a la captación de “comunicaciones estratégicas”. Una parte de ese tráfico circula por los cables submarinos que unen Sicilia (Italia) con Florida (EE UU) pasando por Conil (Cádiz), y otra parte corresponde a señales de satélite. Además, dispone de equipos móviles que se desplazan a zonas de conflicto, como Afganistán o el Sahel. “Cada país tiene sus áreas de interés”, explica un experto. Las prioridades de España son el Magreb y el Sahel. “El caladero es el mismo y algunos tienen medios más potentes, pero no todos buscan las mismas especies y, con suerte y paciencia, el pesquero artesanal puede capturar la mejor pieza”.

El CNI está al margen de la Ley de Protección de Datos, por lo que puede almacenar indefinidamente los registros de comunicaciones. Son estos grandes paquetes de metadatos en bruto los que facilita a la NSA, aunque no puede figurar ningún residente en España sin permiso judicial.


La NSA cuenta con una oficina en Madrid y actúa en Barcelona y Rota

“Lo que no cuenta el general Alexander es que, además de la que le facilita el CNI, la NSA recoge su propia información en España”, explica el exresponsable español. La agencia dispone de una oficina en la Embajada de EE UU en Madrid y utiliza también instalaciones en el consulado de Barcelona y la base de Rota (Cádiz). “Ellos cumplen la ley, pero la de EE UU, que no les prohíbe espiar en el extranjero, como tampoco la española se lo impide al CNI”, concluye.

El general Sanz comparecerá el miércoles en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso pero, tras las revelaciones de Alexander, el foco no estará en lo que la NSA hace en España, sino en lo que el CNI hace para la NSA.

sábado, 2 de noviembre de 2013

El Supremo condena a un policía local por ensayar kárate con un detenido

Madrid, 2 nov (EFE).- El Supremo ha confirmado la condena a un año de prisión y el pago de una indemnización de 7.460 euros que la Audiencia Provincial de Cádiz impuso a un policía local de Arcos de la Frontera por un delito de lesiones sobre un detenido contra quien practicó una técnica de kárate cuando se encontraba en el calabozo.

El policía local y el Ayuntamiento de Arcos de la Frontera recurrieron la condena por entender que no se había fundamentado adecuadamente el rechazo de las pruebas de descargo, algo que vulnera el derecho a la tutela judicial, pero el Supremo rechaza sus pretensiones y confirma la sentencia recurrida.

Así, la sentencia considera probado que en septiembre de 2007, Manuel V. D., conocido como "El Negri", tuvo una pelea en la caseta denominada "Alarden", en el recinto ferial de Arcos de la Frontera, a la que siguieron varios incidentes posteriores que llevaron a su detención en la medianoche de esa jornada.

Al llegar a la Jefatura de la Policía Local, el policía condenado (Marco Antonio R.M.) se hizo cargo del detenido y, en compañía de otro agente, lo llevó a la zona de las celdas.

"Ya en el interior de una, Marco Antonio, aficionado al kárate y con intención de atentar contra su integridad física, le dio una fuerte patada en el pecho, que le hizo perder el equilibrio y caer al suelo, momento en el cual el otro agente le dijo a Marco que parara que lo iba a matar", dice la sentencia.

A raíz de la patada, la víctima "sufrió fracturas costales y enfisema traumático subcutáneo, precisando, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico y quirúrgico consistente en servicio de cirugía general, fisioterapia respiratoria, broncodilatadores, antiinflamatorios y analgésicos".

"Tardó en curar 197 días, de los cuales 60 fueron impeditivos y 4 de hospitalización. Le ha quedado como secuela una ligera dificultad respiratoria", dice la sentencia también, antes de narrar cómo los policías llevaron al detenido al Cuartel de la Guardia Civil, donde estos agentes les obligaron a acudir al centro hospitalario.

En su defensa, el policía local arguyó que lo que sucedió fue una auto-lesión por parte del detenido y que el perito que le revisó inicialmente consideró que no invertiría en su curación más de dos días y que sus lesiones no requerían tratamiento médico.

En su recurso ante el Supremo, el policía y el Ayuntamiento defendían que la condena no tuvo en cuenta estas pruebas de descargo, pero el Supremo lo niega y resalta que en contra del condenado se levantó el informe médico forense.

Este informe excluye que el episodio de auto-lesiones, en caso de haberse producido, pueda vincularse al cuadro lesivo presentado por el detenido.

"Lo denominado por la defensa del recurrente prueba de descargo no descarga en absoluto" la fuerza de los hechos probados, "por lo que no cabe estimar vulnerada en manera alguna la garantía constitucional de tutela judicial", dice el Supremo.

Los elementos de juicio, incluido el testimonio policial de la Guardia Civil, "resultan de abrumadora suficiencia" para tener por acreditada la agresión y su resultado lesivo, concluye el Supremo para confirmar la condena.EFE

Un policía nacional, expulsado del cuerpo por violar a una prostituta

El Consejo de la Policía (máximo órgano rector del cuerpo) decidió ayer la expulsión de un agente condenado en sentencia firme por detener ilegalmente y violar a una prostituta en la colonia Marconi (Villaverde). Otro compañero suyo corrió la misma suerte por vender cocaína y dedicarse a cobrar deudas pendientes del tráfico del estupefaciente, según explicaron fuentes de la institución.

El agente Víctor M. G., adscrito a la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco), fue condenado por la Sección 1ª de la Audiencia Provincial de Madrid como autor de un delito de agresión sexual en concurso medial con otro de delito ilegal. Le impusieron una condena de 10 años y 6 meses de prisión.

Los jueces consideraron probado que el agente acudió en su vehículo particular alrededor de las 23.20 a la calle de Bascuñuelos, donde contactó con una prostituta, Nancy P. Le dijo que estaba de manera irregular en España y que tenía que llevarla a comisaría. La inmovilizó con unas bridas por las muñecas y la metió en el asiento trasero de su coche.

En lugar de dirigirse a la comisaría, el agente ahora condenado paró en un lugar apartado y oscuro, donde obligó a la mujer a quitarse la ropa. El agente empezó a tocarle los pechos. Después la violó bucal, anal y vaginalmente. La víctima logró escapar desnuda. Fue ayudada por un taxista que pasaba por la zona. La trasladó a Getafe, donde denunció lo que le había sucedido.

El funcionario raptó a la mujer
en la colonia de Marconi
El agente declaró durante el juicio que se avergonzaba de haber ido “de putas”. También destacó que había trabajado en el País Vasco en la lucha antiterrorista y que sentía verse en la cárcel cuando siempre ha luchado por los derechos de la gente. El tribunal no aceptó estos argumentos y lo condenó.

Otro agente, este de la comisaría de Alcorcón, Javier M. S., también fue expulsado tras haber sido condenado por la Sección 2ª de la Audiencia Provincial a cuatro años de prisión. Los magistrados le consideraron culpable de vender y distribuir cocaína a pequeña escala. En el registro que se hizo de su vivienda se le decomisaron una balanza de precisión, 5.015 euros en efectivo y dos cuadernos con anotaciones de personas que le debían dinero derivado de dicho tráfico. Por ello, también fue acusado de dedicarse a cobrar deudas impagadas de su ilícito negocio. El agente había sido suspendido cautelarmente de sus funciones el 28 de agosto de 2009.

El tercer caso importante estudiado por el Consejo de la Policía fue el de José David G. P., destinado a la comisaría de Móstoles, que fue condenado a seis años de prisión por un delito de lesiones, entre otros. El órgano rector de la Policía Nacional decidió apartarlo del servicio durante tres años. Según consta en el expediente, el agente llamó la atención a unos jóvenes el 1 de diciembre de 2006, cuando estaban golpeando un contenedor.

Pese a que estaba fuera de servicio, exhibió la pistola y una barra metálica extensible. Lo que no sabía el policía es que los jóvenes eran militares del Ejército de Tierra y le exigieron que se identificara. El policía guardó las armas y salió corriendo. Los militares le alcanzaron y se entabló un forcejeo. El funcionario sacó la barra y golpeó a uno de los jóvenes. Le causó importantes lesiones que tardaron 104 días en curar. Al final, le produjo una pérdida de visión en ese ojo del 85%.

domingo, 20 de octubre de 2013

La antigua ceremonia española de la sangre y los Borbones

Al parecer, existe una costumbre entre cazadores  españoles de high-class, que consiste en bautizar con sangre al cazador novel que mata a su primera pieza. Con semejantes costumbres, no es de extrañar que corran rumores (fundados o no) entre la plebe de que, la elite española celebra prácticas nigrománticas e incluso de sacrificios humanos, usando monterías como cortina de humo.


El actual Rey de España, Juan Carlos I de Borbón fue protagonista de "la antigua ceremonia española de la sangre", según informa la hemeroteca. Afortunadamente, noticias como ésta, ya no se publican en los medios de comunicación.


El Príncipe de Asturias, hijo de Don Juan, ha pasado por la antigua ceremonia española de la "sangre" ayer, cuando mató su primera pieza de pluma en las llanuras escocesas.

D. Juan Carlos de Borbón después de matar al ave fue ensangrentado con arreglo a la costumbre española tradicional, mientras y su padre y madre le tenían los brazos,    el príncipe se enfrentaba con El Marqués de Manzanedo, que tocó la frente, las mejillas y la punta de la nariz con la sangre del guaco muerto y abierto en canal.

La ceremonia se celebra para marcar la primera pieza volátil cazada por un joven. Hoy la familia ha salido de nuevo de caza.

Ave con la que el  rey Juan Carlos I fue "bautizado con su sangre", siendo éste
príncipe