Observatorio de denuncias de torturas, abusos, coacciones, casos de corrupción, violaciones, asesinatos y otros crímenes cometidos por el sistema.
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domingo, 20 de abril de 2014

Policías de paisano tratan de intimidar con amenazas a un jóven independentista gallego de 17 años



Castellano

Sucedió en la mañana de ayer sobre las 8:20 H. AM, cuando el joven M.S., de 17 años, salía del portal de su casa en dirección al instituto donde estudia. Dos individuos de paisano con más de 40 años, que se negaron a identificarse en todo momento, abordaron al joven en español preguntándole "Hola, M., ¿tienes algún examen hoy?". Siguiendo un comportamiento habitual en otros casos denunciados a este Organismo, uno de los componentes de la pareja llevó durante todo el tiempo la voz cantante, con actitud prepotente, mientras el otro mantenía un estricto silencio y actitud de observación.

Los dos individuos invitaron al joven "a tomar un café" (sic). A la pregunta por parte de M. de quiénes eran los que "invitaban", respondieron diciendo que "Sabes de sobra quienes somos: "somos tu conciencia", añadiendo que "No te hagas el tonto, que eres listo" e invitando a que "no le hagas esto a tu madre" (?) sin explicar en ningún momento que era "esto".


Amenaza de detención e incomunicación

La conversación se desarrolló al mismo tiempo que M.S. caminaba en dirección a su instituto siendo acompañado en todo momento por los dos individuos, de los cuales uno hablaba casi al oído al joven. "Estamos aquí porque rompiste el Banco Santander, el Gallego y quemaste la bandera española en una huelga estudiantil", aseguraron, para a continuación referirse a que la responsabilidad sería "del pringado ese de R., que os come la cabeza". A pesar del intento de M.S. de desembarazarse de los dos individuos acelerando el paso, ambos se apresuraron y mantuvieron la presión durante buena parte del camino hacia el centro de estudios.

Tratando de transmitir a M.S. la existencia de un control absoluto sobre su persona, le comentaron que "últimamente faltas mucho a clase". De hecho, el joven llevaba varios días enfermo. Dada la negativa a entrar en la conversación, el tono del diálogo se fue haciendo cada vez más agresivo. "Si estoy aquí -afirmó el que hablaba- ees porque recibo ordenes. Si fuese por mi ya estabas en los calabozos", dijo, delatando su condición de policía. A continuación, buscando demostrar un pleno dominio de la situación, el individuo anunció con tono intimidatorio que " el 10 de abrilo ya verás: vas a pasar 72 horas" (período máximo de detención legal).

De Ceivar, agradecemos la valentía y la coherencia de las decenas de personas que, como sucede en el caso de M.S., denunciaron públicamente en los últimos años este tipo de encuentros forzosos, rechazando, en muchas ocasiones, cuando lo que se busca son confidentes, dinero, pago de alquileres, trabajos en la administración sin realización de pruebas selectivas, etc. El relato que hoy nos hace llegar el joven M.S: evidencia la calidad de la democracia española, donde individuos adultos del mismo Ministerio del Interior que mata a pelotazos a africanos en la colonia de Melilla intentan aterrorizar a jóvenes galegos y galegas que realizan eestudios de bachillerato.

Alentamos a la militancia galega y, en particular a la juventud, que es el objetivo prioritario de este tipo de prácticas policiales a hacerlas públicas como la mejor fórmula para liberarse definitivamente de ellas, tirar el manto de silencio con el que se pretende perpetrar y, también, evidenciar el tipo de régimen político-policial existente en nuestro país. La militancia galega sigue adelante.

Galego

Aconteceu nesta manhá sobre as 8:20 h. AM, quando o jovem M. S., de 17 anos, saía do portal da sua morada em direçom ao instituto onde estuda. Dous indivíduos à paisana com mais de 40 anos, que se negárom a identificar-se em todo momento, abordárom ao moço em espanhol perguntando-lhe “Olá, M., tes algum exame hoje?”. Seguindo um comportamento habitual noutros casos denunciados a este Organismo, um dos componhentes da parelha levou durante todo o tempo a voz cantante, com atitude prepotente, enquanto o outro mantinha um estrito silêncio e atitude de observaçom

Os dous individuos convidárom o jovem “para tomar um café” (sic). À pergunta por parte de M. de quem eram os que “convidavam”, respondérom dizendo que “Sabes davondo quem somos: "somos a tua consciência”, engadindo que “Nom te fagas o tonto, que és listo” e convidando a que “nom lhe fagas isto a tua mae” (?) sem explicarem em nengum momento o que era “isto”.


Ameaça de detençome incomunicaçom

A conversa produziu-se ao tempo que M. S. caminhava em direçom ao seu instituto sendo acompanhado em todo o momento polos dous indivíduos, dos quais um falava quase à orelha ao jovem. “Estamos aqui porque rompiche o Banco Santander, o Gallego e queimache a bandeira espanhola numha greve estudantil”, assegurárom, para logo referir-se a que a responsabilidade seria “do pringado esse de R., que vos come a cabeça”. Apesar da tentativa de M. S. de desembaraçar-se dos indivíduos acelerando o passo, ambos apurárom-se e mantivérom a pressom durante boa parte do caminho face o centro de estudos.

Tratando de transmitir a M. S. a existência dum control absoluto sobre a sua pessoa, comentárom-lhe que “ultimamente latas muito a aulas”. De facto, o jovem levava vários dias doente. Dada a negativa a entrar na conversa, o tom do diálogo foi-se fazendo a cada mais agressivo. “Se estou aqui -afirmou o que falava- é porque recebo ordens. Se fosse por mim já estavas nos calabouços”, dixo, delatando a sua condiçom de polícia. A continuaçom, procurando demonstrar um pleno domínio da situaçom, o indivíduo anunciou com tom intimidatório que “em 10 de abril já verás: vas passar 72 horas” [período máximo de detençom legal].

De Ceivar, agradecemos a valentia e a coerência das dezenas de pessoas que, como sucede no caso de M. S., denunciárom publicamente nos últimos anos este tipo de encontros forçosos, rechaçando, em muitas ocasions, quando o que se procuram som confidentes, dinheiro, pagamento de alugueres, trabalhos na administraçom sem realizaçom de provas seletivas, etc. O relato que hoje nos fai chegar o jovem M. S: evidencia a qualidade da democracia espanhola, onde indivíduos adultos do mesmo Ministerio de Interior que mata a pelotaços africanos na colónia de Melilha tratam de aterrorizar jovens galegos e galegas que realizam estudos de bacharelato.

Alentamos à militáncia galega e, em particular à mocidade, que é o alvo prioritário deste tipo de práticas policiais, a faze-las públicas como a melhor fórmula para liberar-se definitivamente delas, tirar o manto de silêncio com o que se pretendem perpetrar e, também, evidenciar o tipo de regime político-policial existente no nosso país. A militáncia galega segue adiante.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Entrevista al forense Paco Etxeberria sobre la Tortura

Paco Etxeberria es uno de los forenses más reputados del mundo, pero también un intenso conocedor de la lacra de la tortura en Euskal Herria, dado que visitó a detenidos en Donostia y alrededores desde inicios de los 80 hasta una década después. A pocos días del 13 de febrero, día referencial contra la tortura desde la muerte de Joxe Arregi, repasa la evolución de esta práctica en una extensa entrevista para GARA y NAIZ cargada de ejemplos.

Entrevista al forense Paco Etxeberria (pinchar en el link para ver vídeo)




sábado, 16 de noviembre de 2013

Miembros de Ernai, Sortu y LAB denuncian ser objeto de persecución y espionaje político

Miembros de Ernai, Sortu y LAB han ofrecido una rueda de prensa para denunciar que están siendo objeto de persecución y espionaje político. Los miembros de Ernai han mostrado el dispositivo de espionaje que encontraron frente a una de sus sedes, enfocando a la puerta.

martes, 18 de junio de 2013

Dos fotoperiodistas españoles detenidos y el silencio cómplice de las asociaciones de periodistas españoles


El miércoles hubo un gran silencio que dijo muchas cosas, ninguna buena.

Mientras las redes sociales echaban fuego ante la detención en sus domicilios de dos fotógrafos incómodos para el gobierno por sus coberturas de protestas ciudadanas muchos compañeros de profesión callaban. Otros decían cosas como esta: 



Menudo nivel, ¿eh? Periodista de las buenas pide datos a las redes sociales, así en general. No hace falta saber mucho de periodismo para conocer la respuesta: te pueden informar los abogados de los detenidos y la policía, básicamente. Igual sus familiares o los medios para los que trabajan también podrían haberte contado algo o el centro de medios que acababan de crear a las puertas de Moratalaz. Pero bueno, es lo que hay así que vamos allá: #datos.

Dato 1: han detenido a dos fotoperiodistas.

Dato 2: en lugar de haberles enviado una citación judicial se les ha detenido en sus domicilios privándoles de su libertad.

¿De verdad que esto no es suficiente? Hay que tener muy poco claro de qué va tu profesión y cómo están las cosas ahora por tu país para que no lo sea. Pero no todo eran dudas, también estaba ahí el yugo de los apretados tiempos que hay en televisión. Como en Más Vale Tarde de La Sexta, un magacín de dos horitas “dirigido a aquellos que demandan información y análisis plural en tiempos de convulsión social”. Pero ya se sabe que 120 minutos no dan para nada:
Al día siguiente no era la falta de tiempo la que decidía por la directora del programa los contenidos del mismo. La elección de los temas a tratar pasaba a ser de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE):

La FAPE, como el resto de las principales asociaciones de periodistas e informadores gráficos, se había sumado en el día de las detenciones al vergonzoso silencio. Hoy tampoco ha emitido ningún comunicado al respecto aunque sí le han contado a eldiario.es que no conocen la actuación de “estas personas”. Además, en referencia a los cargos por un delito de calumnias que se le imputan a uno de los acusados, aseguran que desde su despacho sito en el siglo XIX no valoran lo que pase en redes sociales, “porque no es un medio de comunicación”.

Los telediarios de la noche del miércoles no iban a ser menos. Nada al respecto en los informativos de Antena 3 y TVE, menos mal que nos quedan los de La Sexta: Aznar, mucho Aznar; el asesinato de un militar en Londres; un huevo de turistas en España y olé; y un montón de noticias más hasta llegar al tema que nos ocupa. 




Minuto 47 del telediario. 22 segundos de noticia acompañada únicamente de imágenes de violencia y con algún ruido de sirena de fondo. “(...) acusados de delitos de atentado contra la autoridad y desorden público. Lo que no se conoce de momento es por qué la detención se produce en el día de hoy cuando han pasado tres meses desde el día de las actuaciones”. He ahí la gran incógnita, no hace falta preguntarse nada más. 

Los medios de la ultraderecha señalan y los nuestros están en la calle y en las redes, no al otro lado de la pantalla de televisión.

El informe del gobierno vasco: 40.000 detenciones de ciudadanos vascos (30.000 sin imputación) ,5.500 denuncias de torturas a lo largo de 50 años

El informe redactado para Lakua, relata muchos casos de muertos, heridos, torturados, detenidos, secuestrados etc números sin ningún tipo de interpretación, valoración de los hechos. Una manera aséptica de mostrar una fotografía de los resultados de años de represión-respuesta y sus consecuencias. Esta labor ya la realizó Euskal Memoria en su informe para dar al relato de Euskal Herria, una base de datos con nombres y apellidos.


Solo les falta dar el relato o curriculum de alguno de los artifices de tales males. Los que continuamente nos meten por los ojos con las televisiones y radios, ya los sabemos, pero os acordais de este ex-Juez, Garzón?

Segun hemos podido leer en Kaos en la red:

Invitado por la Mesa Permanente contra la Impunidad de Uruguay, el ex juez Baltasar Garzón, quien además fue declarado Huésped Ilustre de la capital, dictó una conferencia en el Anfiteatro de la Universidad montevideana, acompañado por el social-demócrata Roberto Garretón, presidente del Instituto de Derechos Humanos de Chile.

Garzón, como acostumbra últimamente volvió a presentarse como un “defensor de los derechos humanos”, intentando blanquear su pasado de represor y principal avalador de la tortura contra militantes vascos, no pocos españoles de izquierda y también varios ciudadanos árabes detenidos en diversas ocasiones en España.

LOS ANTECEDENTES REALES DE GARZÓN

Cuando lo presentaron en el Paraninfo de la Universidad anunciaron que a pedido de Garzón no iban a leer su extenso currículum.

Estos son algunos de los items que Garzón prefiere ocultar:

En 1988 es designado juez de la Audiencia Nacional -la AN se crea en 1977 como continuación del Tribunal de Orden Público del franquismo, es la misma estructura con otra careta. Tiene como labor investigar los delitos de “terrorismo” y se ha transformado en un organismo de condena política. Hasta Mayo/2010 Garzón integró ésta estructura judicial junto a los jueces más reaccionarios de España (y eso es mucho decir)-.

Fue candidato a diputado por el PSOE en 1993.

En 1998 como juez de la AN ordena el allanamiento de varias sedes de la Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización de Adultos (AEK). El saldo es de varios detenidos, locales destrozados y presos.

También en 1998 ordena la clausura del diario Egin, la radio Egin Irratia y la empresa Orain SA que nucleaba a diversos medios y organismos vascos. Cuando ordena cerrar el Egin (con decenas de presos y 300 policías destrozando el diario), Aznar -presidente del momento- declara ante la clausura y respaldando a Garzón: “¿Creían que no nos íbamos a atrever?”.

Luego clausura otro diario vasco: el Egunkaria se editaba completamente en Euskera y tiraba más de 50.000 ejemplares en todo País Vasco. También clausuró la editorial de libros Ardi Bertzale y las revistas “Ardi Beltza” (Oveja Negra) y “Kale Gorría” (Calle Roja).

En todos éstos procesos son cientos los procesados, perseguidos, detenidos y encarcelados. También los torturados en las comisarías. Martxelo Otamendi (director del clausurado Egunkaria) fue encarcelado y al salir denunció las torturas. Pepe Rei (director de la clausurada editorial Ardi Abertzale) fue encarcelado y al salir denunció las torturas y además sacó un libro: “Garzón. La otra cara” dónde denuncia la verdadera cara de éste ex juez y denuncia también más de doscientos casos de tortura que fueron presentados a Garzón y éste hizo la vista gorda.

En el 2002 ilegaliza a la organización política de la izquierda vasca, Batasuna.

Ha ilegalizado también organizaciones sociales, políticas y juveniles, entre ellas: Xaki, Ekin, Jarrai, Haika y Segi.

En cada una de éstas ilegalizaciones y clausuras se realizan en total cientos de detenciones ilegales, procedimientos irregulares, torturas, incomunicaciones, acoso sexual y psicológico, etc., etc. Y todo bajo las órdenes de Garzón, o en el “mejor de alguno de los casos” con la vista gorda del Juez que más ha reprimido a las organizaciones populares vascas y catalanas.

En el 2003 uno de sus ex mejores amigos y magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, Joaquín Navarro, declara sobre Garzón: “Es un juez que se inventa casi todo. Lo que ocurre es que está actuando respaldado por el poder político y por el Ministerio del Interior. Garzón se permite el lujo de dictar autos de procesamiento o de prisión absolutamente fabulados, dando por demostradas vinculaciones orgánicas y funcionales de diversos sectores con ETA”.

Ilegaliza a las Gestores pro Amnistía, organizaciones en pro de la libertad de los casi 1000 presos políticos vascos.

Asesoró al ex Presidente de Colombia Álvaro Uribe y a Santos en la lucha “antiterrorista”. Recomendando el método que el aplicaba en Euskal Herria: la incomunicación primaria a los detenidos políticos.

Se reunió con lo más rancio de la derecha venezolana y públicamente se posicionó contra Chávez. Realizó actividades con Marcel Granier, cuando fungía de director de RCTV y Alberto Federico Ravell, ejecutivo del canal Globovisión.

El periodista Carlos Aznárez dice en un artículo: “Quien esto escribe nunca va a olvidar, mientras cubría periodísticamente uno de los tantos juicios montados por Garzón contra la militancia vasca, el rostro desencajado de una jovencita que relataba ante el juez cómo la había violado con un palo de escoba. Garzón, como respuesta, bostezó y le dijo, “no invente más y declare lo que se le está preguntando”.

Al frente de la Audiencia Nacional, Garzón aplicaba la orden de realizar las detenciones (cientos de personas) bajo el régimen de incomunicación, en éste período es dónde se realizaban las más diversas torturas y vejámenes a militantes vascos (incluídas violaciones, bolsa, palizas, etc.). Organismos como el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa -CPT-, el Comité contra la Tortura -CAT- o diferentes Relatores Contra la Tortura del sistema de Naciones Unidas han reclamado reiteradamente la abolición de esta modalidad de detención al Poder Judicial de España, cuya aplicación lleva la rúbrica de este magistrado.

Más de doscientos detenidos vascos denunciaron en la cara del mismo Juez Garzón que habían sido torturados y así lo demostraban pruebas forenses o simples observaciones físicas. Garzón no investigó ni uno de ésos casos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos le tiró de las orejas al Juez y expresó el 2 de noviembre de 2004 que las investigaciones de tortura no habían sido “lo suficientemente profundas y efectivas para cumplir con las exigencias de los tratados internacionales”.

Las Madres de Plaza de Mayo denunciaban públicamente a Garzón cuando la clausura a los diarios: 

“Las Madres de Plaza de Mayo repudiamos con todas nuestras fuerzas la operación policial y represiva ordenada por el Juez Garzón contra el Diario EGIN y la Radio EGIN. De la misma manera en que las Madres de Plaza de Mayo hemos agradecido al Juez Baltazar Garzón el procesamiento de los genocidas argentinos que ensangrentaron nuestro país, hoy tenemos la obligación de denunciar la conducta vergonzosa y vejatoria de este mismo Juez.”

También el Sub Comandante Marcos se refería al tema: “Ese payaso grotesco que es el autodeterminado juez Garzón, de la mano de la clase política española, está llevando a cabo un verdadero terrorismo de Estado que ningún hombre y mujer honestos puede ver sin indignarse”.

En eras de información digital cuesta no enterarse de éstas cosas. El intento de éstas líneas es andar camino en torno a la verdad de la figura de Garzón, un tipo que sí hiciera en nuestraAmérica Latina lo que hace con el Pueblo Vasco, estaríamos pidiendo juicio y castigo. El debería ser uno de los condenados como terrorista de estado.

Pero no, tiene el tupé de hablar del terrorismo de estado como si el no tuviera nada que ver.

Éste señor es lo que es por lo que ha hecho y por lo que hace, desde ahí hay que caracterizarlo. No es posible hacer una frontera imaginaria dónde se analice sólo lo que el tipo representa por sus acciones en el Cono Sur. En Euskal Herria es el que ha reprimido más desde lo judicial en los últimos años; ha desarrollado un verdadero terror en la población vasca. En Colombia y Venezuela se ha reunido y solidarizado con lo más reaccionario de la derecha.

¿Tiene aún usted elementos para defender a éste representante del fascismo español?.

Sus colegas fascistas en la Audiencia Nacional, los altos cargos del PSOE y el PP, todos le han palmeado la espalda durante años, lo han respaldado y han reprimido codo a codo. Hoy circunstancialmente le dan la espalda.

domingo, 16 de junio de 2013

Un informe de derechos humanos en Euskadi incluye 94 muertos por las Fuerzas de Seguridad

Quiero hacer una aclaración, en la lista de muertos no se incluye los posibles muertos que haya podido causar los servicios secretos españoles en Euskal Herria ni tampoco de los muertos causados por el narcotráfico, en un articulo publicado por el periódico El País El PNV asegura que aún hay complicidad entre mafias de narcos y guardias civiles en Euskadi

El informe cuantifica en 1.004 personas las víctimas mortales por vulneraciones de derechos humanos entre 1960 y 2013 en Euskadi.

Se trata de 837 muertos por ETA, 94 por las fuerzas de seguridad del Estado (FSE) y 73 por grupos parapoliciales y de extrema derecha.

Un informe encargado por el Gobierno vasco cuantifica en 1.004 personas las víctimas mortales por vulneraciones de derechos humanos entre 1960 y 2013, entre las que seincluyen 837 muertos por ETA, 94 por las fuerzas de seguridad del Estado (FSE) y 73 por grupos parapoliciales y de extrema derecha.

El informe de Vulneración de Derechos Humanos ha sido elaborado por el obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte; el profesor y exdirector de Derechos Humanos del Gobierno vasco de la etapa de Juan José Ibarretxe, Jon Mirena Landa; la jueza y asesora del anterior Ejecutivo socialista, Manuela Carmena, y el profesor de Derecho y exconcejal del PP Ramón Mugica.

Este informe es uno de los pilares del Plan de Paz y Convivencia 2013-2016 El documento ha sido entregado este viernes por sus autores al lehendakari, Iñigo Urkullu, quien en una comparecencia sin preguntas en la sede de la Presidencia, en Vitoria, ha asegurado que el Gobierno regional asume la prioridad de garantizar la justicia, la verdad y la reparación a todas las víctimas de derechos humanos sin "equiparaciones ni discriminaciones".

El documento, que no incluye los nombres de las víctimas, cuantifica todas las vulneraciones de derechos humanos ocurridas desde 1960 hasta 2013 en Euskadi o fuera de la comunidad autónoma pero relacionadas con ella, desde asesinatos de ETA, hasta abusos policiales y acciones de "contraterrorismo" ilícitas.

El ministro de interior Jorge Fernández Díaz se ha manifestado sobre los Derechos Humanos en Euskadi: "Si ha habido en alguna ocasión alguna vulneración, la justicia ha actuado"; dice además que "no puede aceptar una denuncia con carácter general".

Este informe es uno de los pilares del Plan de Paz y Convivencia 2013-2016 presentado el pasado martes por el lehendakari y el texto será remitido al Parlamento vasco.

De los 94 muertos a consecuencia de la acción de las FSE, el informe detalla que ha habido 9 fallecidos bajo custodia policial, 20 en controles policiales, 17 a causa de "confusiones, errores y abusos", 16 por altercados de policías fuera de servicio, 30 en manifestaciones y movilizaciones y 2 "por la pena capital".

3.700 personas heridas

Además de los 1.004 muertos cuantificados, el documento también recoge datos de más de 3.700 personas heridas como consecuencia de las vulneraciones de derechos humanos en dicho período.

Así, por la acción de la banda terrorista ETA se cuantifican entre 2.365 y 2.600 los heridos, a los que se suman 746 por las fuerzas de seguridad del Estado, y 426 por grupos parapoliciales y de extrema derecha como el Batallón Vasco Español, Triple A, Antiterrorismo ETA o el GAL.

El informe no incluye el número de personas que han denunciado torturas por las "dificultades" para investigarlas, aunque sus autores recomiendan hacer un estudio sobre la fiabilidad de esas denuncias.

Tampoco se menciona a las personas muertas por "suicidios, enfrentamientos, manipulación de armamento propio o disparos fortuitos entre cuerpos policiales", pero en las recomendaciones se insta a que se tenga en cuenta que 277 personas murieron por esas causas.

El lehendakari ha destacado que el informe es un "primer microacuerdo" en el camino de la paz y la convivencia en Euskadi en el terreno del compromiso con los derechos humanos y ha agradecido la elaboración de un trabajo hecho "desde la primacía de los principios éticos y de la mirada limpia y serena que propone un futuro mejor".

Por su parte, el obispo emérito de San Sebastián ha indicado que en el informe se ha procurado combinar la claridad y la delicadeza "evitando toda equiparación" y ha abogado por continuar por el camino hacia la paz y la reconciliación, una tarea "difícil pero ineludible".



sábado, 15 de junio de 2013

El asesinato de Yolanda González Martin a manos de ultras españoles


Fotografía de Ýolanda González Martín, líder estudiantil y millitante socialista-revolucionaria española asesinada en 1980



(Deusto,18 de enero de 1961 - Madrid, 1 de febrero de 1980) fue una líder estudiantil y militante socialista-revolucionaria española asesinada por la extrema derecha en los últimos años de la Transición.

Secuestro y asesinato de Yolanda - 1980 

Yolanda González Martín fue secuestrada a última hora de la tarde del día 1 de febrero de 1980 en su domicilio, Calle Tembleque (Barrio de Aluche), de Madrid, cuando se hallaba sola (convivía en un "piso de estudiantes" con su novio y con otra compañera del PST), y al que los secuestradores irrumpieron engañando a Yolanda enseñando carnés falsos de autoridades policiales.


Al regresar a la medianoche su novio a la vivienda encontró todo ordenado y las luces encendidas, pero no estaba ni Yolanda ni la otra compañera de piso. Pensó que estaría en alguna reunión tardía por sus actividades en la coordinadora estudiantil. Al despertarse en la mañana del día 2 de febrero notó, extrañado, que el bolso, cartera y DNI de Yolanda estaban en la mesa del salón, preocupado por si hubiera sido detenida hizo varias gestiones telefónicas en instancias policiales y judiciales de Madrid para averiguar su paradero, sin resultado. En la misma mañana al regresar la compañera de piso y de partido, con dos amigos, se encontró en el piso con policías de paisano registrándo la vivienda. Fueron llevados a la Dirección General de Seguridad donde fueron interrogados sobre sus actividades políticas y su posible relación con ETA. El novio, por la tarde, al acudir a la sede del partido le informaron sobre el fatal destino de Yolanda.

Parece ser que los secuestradores se presentaron el día 1 por la mañana en la vivienda y al no encontrar a nadie, decidieron volver por la tarde-noche.

Yolanda González Martín fue asesinada por los miembros de Fuerza Nueva Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, que contaron con la colaboración de varios sujetos más (José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas y David Martínez). Juan Carlos Rodas, que era agente de la Policía Nacional anteriormente Policía Armada, posteriormente denominado "Cuerpo Nacional de Policía" CNP, participó en la vigilancia del exterior de la vivienda junto a otros cómplices, mientras Emilio Hellín e Ignacio Abad subían para secuestrarla. Al enterarse de su muerte al día siguiente, por la prensa, sorprendido, y arrepentido por el resultado final de su colaboración en el hecho, denunció los hechos ante sus superiores policiales de Getafe lo que aceleró las investigaciones y la resolución del caso.

Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez tras engañar a Yolanda exhibiendo enseñas policiales falsas, reducirla, y registrar de forma rápida las habitaciones (temerosos de que los dos habitantes del piso ingresaran de forma sorpresiva), la secuestraron y fue llevada en el automóvil de Emilio Hellín por ambos, siendo maltratada e interrogada por el camino, hasta el lugar de su asesinato, donde una vez bajada del vehículo fue baleada, con una pistola P-38 Walther, calibre 9 milímetros Parabellum por Emilio Hellín Moro dos veces a unos 70-80 centímetros en la cabeza (región temporal derecha, con sendos orificios de salida en la región occipital izquierda), y rematada por Ignacio Abad Velázquez con otro disparo (cara externa del antebrazo derecho, con orificio de entrada y salida que posteriormente produjo contusión erosiva en la mama izquierda) con una pistola Star calibre 9 milímetros Parabellum, estando aún con vida, según relata la sentencia condenatoria. El cadáver de Yolanda fue encontrado por dos trabajadores entorno a las 9 de la mañana del día 2 de febrero de 1980 en un camino cercano al kilómetro 3 de la carretera que une Alcorcón con San Martín de Valdeiglesias (Madrid).

Los autores del asesinato lo justificaron por "pertenencia" a un supuesto comando de ETA, en Madrid y como venganza por el asesinato a primera hora de la mañana del día 1 de febrero de 1980 de 6 Guardias Civiles [1] en un atentado de ETA, acusaciones absurdas e imposibles ya que el PST al que pertenecía Yolanda González Martín no formaba parte de la izquierda abertzale y sus postulados no eran nacionalistas sino internacionalistas y rechazaba explícitamente la violencia de ETA.

El asesinato fue reivindicado mediante Emilio Hellín, con un télex enviado a la agencia EFE, por el denominado "Grupo 41" del Batallón Vasco Español con estas palabras:

«El Batallón Vasco Español, grupo operativo-militar, reivindica el arresto, secuestro y ejecución de Yolanda González Martín, natural de Deusto, integrante del comando de ETA, rama estudiantil-IASI-, del que también forman parte otras dos personas con domicilio en Madrid y que utilizan como tapadera y acción de masas a grupos políticos de ideología trotskista y maoísta, donde se amparan sus actividades.

Por una España grande, libre y única.
¡Arriba España!»

Juicio y condena por el asesinato de Yolanda González Martín - 1982 

La Audiencia Nacional procesó (1980), juzgó, sentenció y condenó (1982) por dicho acto criminal a: Emilio Hellín Moro, Ignacio Abad Velázquez, José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas, y David Martínez Loza, a diversas penas según su implicación penal, bajo el Código Penal vigente, en los hechos enjuiciados:

Emilio Hellín Moro (algo más de 43 años de condena), asesinato, allanamiento de morada, detención ilegal, depósito de armas de guerra, armas de defensa, municiones, tenencia de explosivos, falsificación de DNI, uso público de nombre supuesto.

Ignacio Abad Velázquez (algo más de 28 años de condena), asesinato, allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia ilícita de armas.

Félix Pérez Ajero (algo más de 6 años de condena), allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia ilícita de armas.

José Ricardo Prieto (algo más de 6 años de condena), allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia de explosivos.

David Martínez Loza (algo más de 6 años de condena), inducción de allanamiento de morada, detención ilegal. Era en el momento de la comisión del delito Jefe Nacional de Seguridad de Fuerza Nueva.

Juan Carlos Rodas (3 meses de condena), allanamiento de morada, detención ilegal. La levedad de la condena se debe a su colaboración con la justicia.

El Tribunal, sin embargo, no aceptó condenarles por asociación ílicita o banda armada aduciendo que para considerarles banda armada se necesitan requisitos tales como mayor número de integrantes, jerarquía orgánica, y otros requisitos. Las penas inpuestas fueron superiores a las que pedía el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares. Las condenas fueron impuestas por la sala 1 de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Emilio Hellín habría trabajado para la seguridad del Estado español - 2013 

En 2013 se da a conocer que Emilio Hellín habría estado trabajando para los Cuerpos y Fuerzas Generales de la Seguridad y del Estado en técnicas de espionaje y rastreo informático con los diversos gobiernos de la democracia. Según ha manifestado él no es Emilio Hellín, fallecido en 2008 sino Luis Enrique Hellín, su hermano.6 Sin embargo en 1996 habría cambiado su nombre como refleja el acta de nacimiento. El Ministerio del Interior confirma la contratación de sus servicios para instruir a los policías en diferentes cursos desde 2006 a 2011.

Asímismo, el medio digital español Público (fuente Europa Press) informa que cuatro agentes de la sección de Nuevas Tecnologías de la Policía Científica de la Ertzaintza asistieron a un curso impartido por dicha empresa en Madrid en el año 2008.


miércoles, 12 de junio de 2013

El desaparecido 'Informe Navajas'

Nota del blogger: He corregido el título ante las crecientes preguntas de algunos lectores de sí podía subir el informe Navajas integro. Lamentablemente, no puede ser, no tengo los archivos. Yo puse los enlaces pero son de una fuente externa. En todo caso, el informe Navajas existe.


(07/10/04) 

Es conocida la afición del ex presidente de la República italiana a pisar charcos, sobre todo los que tienen que ver con España y el terrorismo etarra. Pero esta vezFrancesco Cossiga ha dado un paso al frente y levantado una auténtica polvareda, precisamente desde Bilbao, con unas declaraciones sobre la excarcelación del ex general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo. 

Cossiga ha dicho que con la puesta en libertad de Galindo, José Luis Rodríguez Zapatero no piensa renunciar a lo que le parece un 'mérito' del anterior Gobierno socialista, que es "el uso del terrorismo de Estado". Según Consiga, con las últimas detenciones de etarras -Mikel Antza y su compañera Anboto-, Zapatero pretende que"se olvide un acto indecoroso, que ni siquiera Aznar se atrevió a plantear, como es la puesta en libertad de un vulgar asesino, que es más asesino todavía en cuanto que es un general de la Guardia Civil que estaba en la cárcel por torturas, asesinato y por haber inventado un método traicionero de difusión calculada de la droga en el País Vasco" (sic). 

Lo curioso de todo esto es que Cossiga hacía referencia a un documento, el llamado'Informe Navajas', que no sólo es -supuestamente- secreto, sino que, además, consta como 'desaparecido'. El famoso informe, elaborado en 1989 por el entonces fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, Luis Navajas, relacionaba a una decena de mandos de la Guardia Civil de Guipúzcoa con el narcotráfico. Entre los investigados se encontraba el entonces teniente coronel Rodríguez Galindo. 

Muy significativo en este caso es que, de enero de 1994 hasta enero de 1995, fueron asesinados por ETA cuatro personas que amenazaba con destapar al trama del narcotráfico en el País Vasco (parte de la trama del 'Informe Navaja'): José Antonio Santamaría, José María Olarte, "Plomos" (después de destapar El País que era un importante confidente de la policía en casos de narcotráfico), Alfonso Morcillo, responsable de la Brigada de Investigación de narcotráfico de la Guardia Municipal de San Sebastián, y el concejal del PP Gregorio Ordóñez, quien había confesado unas horas antes a la periodista Carmen Gurruchaga que estaba investigando datos de enorme trascendencia sobre el 'Informe Navajas' y la implicación de varios miembros de la Policía Municipal donostiarra con Intxaurrondo. 

El informe llegó a la Fiscalía General del Estado, pero inexplicablemente se perdió. Con la 'percha' informativa de las declaraciones de Cossiga, les ofrecemos íntegro en dos pdf el famoso informe, al que pueden acceder en las siguientes direcciones web: 

La Operación Garzón contra el independentismo catalán subtítulos castellano

Testimonio del joven vasco Unai Romano: Una cruenta tortura llevada a cabo recientemente por la guardia Civil

ENTRE EL 6 Y EL 11 DE SETIEMBRE DE 2001, EL JOVEN DE GASTEIZ UNAI ROMANO ESTUVO INCOMUNICADO EN MANOS DE LA GUARDIA CIVIL, PERIODO EN EL QUE DEBIO SER HOSPITALIZADO. CUANDO SE RECUPERO, QUISO DEJAR ESCRITO EL RELATO MINUCIOSO DE ESOS CINCO DIAS Y NOCHES. ESTE ES EL TEXTO CASI INTEGRO. SU ELOCUENCIA HACE INNECESARIOS MAS COMENTARIOS.



Alrededor de las 4.00 del día 6 de setiembre de 2001, estoy durmiendo y me despiertan unos ruidos. Salgo al pasillo y veo unos guardias civiles discutiendo con mis padres. Me acerco y me preguntan si soy Unai Romano, a lo que contesto que sí (...) Me dicen que estoy acusado de «colaboración con banda armada», y en ese momento empiezan a subir por las escaleras guardias civiles vestidos de paisano y la secretaria del Juzgado. Me ponen las esposas y me dicen que van a registrar el piso.

Empezamos por mi cuarto. Miran papel por papel, libro por libro. El registro de mi cuarto es eterno (...) Lo que les interesa lo van dejando encima de la mesa (...) Luego se levanta acta de todas las cosas que se llevan de mi cuarto y pasamos al siguiente (...) La secretaria se empieza a cansar y el mando de los guardias civiles les dice que vayan más rápido (...) Se ha levantado acta de todo, y cuando parece que se ha terminado todo se acuerdan del camarote. Cuando estamos entrando no se fían y se cubren conmigo, mientras tienen la mano en la pistolera. Cuando bajamos a casa, me permiten que me duche, me vista y me despida de mis familiares pero sin abrir la boca, como ha sucedido en todo el registro.


Me bajan al soportal y me ponen contra una esquina mientras ellos discuten de cómo me sacan (...) Al final, me tapan y me llevan dos de ellos. El coche me lleva a un sitio que desconozco. Todo el trayecto lo he hecho en silencio y con la cabeza entre las piernas. Nada más bajarme del coche hay unas escaleras, no me avisan y me caigo de rodillas en ellas. Me meten a un calabozo con pasamontañas y me ponen contra la pared. Tengo problemas para respirar y el guardia civil que me cuida dice que no tengo derecho a respirar.

Me meten en una furgoneta, al rato, y sin esposar me llevan a Madrid. El viaje se realiza a gran velocidad, según deduzco por el ruido que saca el motor. Durante el traslado se mete alguien en donde estoy yo y me pregunta por qué creo que me han detenido. Le respondo que es porque conozco a algún detenido. El me aconseja, como amigo, que colabore. Me dice que hasta el momento ellos se han portado bien conmigo, y que colabore.

Me llevan a una comisaría, me ca- chean y me dan cuatro consejos muy importantes allí: obedecerles, tener los ojos cerrados, no mirarles a ellos a la cara y, si me cruzo con algún otro detenido, no mirarle. Me meten en un calabozo y me obligan a permanecer de pie.

Al cabo de un rato empiezan los interrogatorios. Me piden que colabore continuamente, mientras me golpean en la cabeza con unos palos forrados en espuma o cinta aislante. Que si conozco a fulano, que si conozco a mengano, que si puse un coche bomba, que si disparé a alguien... Me dicen que he hecho todo ese tipo de cosas, lo que yo niego rotundamente. Al instante de negarlo, me golpean tres o cuatro veces con los palos forrados. Luego me preguntan de nuevo. Cuando estoy grogui paran y me preguntan sobre la cuadrilla, sobre los familiares, sobre dónde poteaba en la Parte Vieja de Vitoria, sobre camareros, temas sobre el trabajo, política, ikastolas, gaztetxes. Cuando me tranquilizo un poco y después de que me den un poco de agua ­agua que me recupera mucho, no sé si estaría drogada o algo por el estilo­ empiezan de nuevo (...)

Todos los interrogatorios los hago con un antifaz puesto en los ojos (...), y por encima del antifaz me ponen un pasamontañas. Cada vez los interrogatorios son más duros y me llegan a colocar hasta tres pasamontañas. Yo creo que es para amortiguar los golpes, pero la sensación de agobio es terrible, y no paro de sudar la gota gorda.

Otra cosa que me hacen es la bolsa. Me colocan una bolsa en la cabeza y la cierran aguantándola, y así hasta que me tambaleo. Me lo hacen hasta unas ocho veces en total. Luego lo mismo; cuando estoy atontado, preguntas sobre mi forma de vivir, de dónde andaba y con quién, más agua y vuelta a empezar.

También me obligan a realizar flexiones. Estoy de pie y me hacen ponerme en cuclillas ­a esto le llaman «el ascensor»­. Me tienen mucho tiempo haciendo esto y acabo totalmente empapado en sudor. En una de éstas me hacen firmar una hoja para el Juzgado, según creo recordar, que tengo que volver a repetir ya que la he dejado totalmente mojada del sudor que me cae de la cabeza y del que tengo en las manos y brazos (...)

Durante los interrogatorios oigo gritos de dolor de otra gente. No sé quiénes o si los producen ellos mismos, pero son espeluznantes (...) En una de éstas, cuando me sacan de un interrogatorio y me tienen en el calabozo de pie, entra uno de ellos y solamente me coloca el antifaz (...) y me lleva a una habitación donde está una mujer. Se identifica como médico forense y me enseña su carné (...) Me pregunta por mi estado de salud en general, y le digo que estoy reventado físicamente y lo de los golpes en la cabeza. Me pregunta por las operaciones que había tenido y le comento lo de mi arritmia asintomática (...) Los guardias civiles están detrás de la puerta y me imagino que ellos nos oirían a nosotros como nosotros les oímos a ellos.

Me meten en el calabozo y, a los pocos minutos, me ponen el antifaz y la capucha o capuchas. Me meten en otro lugar y me preguntan qué le he dicho a la médico forense. Empiezo a contárselo y me interrumpe uno de ellos gritándome como un loco que ya sabía lo que le había dicho. Al instante, me golpea unas veinte veces seguidas con aquellos palos, creo.

Empiezan los interrogatorios. Estos son mucho más salvajes que los anteriores. Las preguntas son las mismas o parecidas (...) Siempre que contesto que no, me golpean duramente. Yo estoy de pie. Me preguntan constantemente y me caen golpes cada vez más fuertes, pero ahora me van girando ellos, una vuelta para aquí, media para allá, ahora para aquí..., todo ello entre golpes y preguntas intercalándose constantemente. Dos guardias civiles me suben en sillas y comienzan a golpearme desde arriba. Cada vez están más agresivos y los palazos que me meten son ya de campeonato. Los golpes son siempre en la cabeza y en la frente. No sé cuánto tiempo llevo ni qué hora es (...)

Me tienen haciendo ese tipo de flexiones, de pie, en cuclillas, de pie..., pero cuando estoy en cuclillas me golpean en la cabeza y con el mismo impulso del golpe me caigo al suelo, aunque siempre me cogen antes de que caiga del todo (...) Me dejan descansar y me dicen que soy el único «hijo de puta» que no ha hablado y que como no les diga nada, voy a salir como «el Lasa ése» (...)

Más agua, más preguntas y empezamos. Ahora me tienen sentado en una silla. Ya no me aguanto de pie, y me gol-pean constantemente. Las preguntas ya no son tan habituales, pero los golpes son constantes. Me tienen en una silla con respaldos para los brazos y ando grogui de un lado para otro. No quieren que me desmaye, y cuando ven que no puedo más, se controlan un poco. Uno de ellos me habla al oído suavemente diciéndome que diga cualquier cosa, que me lo invente, que ése es su trabajo (...) Luego viene y le digo que no lo he hecho, se pone histérico y me dice que a partir de ahora le voy a rogar que me mate. Me agarran entre unos y me golpean más fuerte en la cabeza. Ellos se cansan y se van turnando. Me ponen los electrodos con una porra eléctrica en los genitales, en el pene, en la parte superior de la oreja, y detrás de las orejas. También me ponen la bolsa, y me siguen golpeando.

Estoy roto y me empiezan a amenazar con que mi novia y mi hermano están de camino y que les van a hacer el doble de lo que me han hecho a mí (...) Los golpes continúan mientras me agarran entre algunos y me empiezan a decir que han detenido a mi madre y que está camino del pantano que está cerca de Vitoria. Los golpes continúan. Yo les ruego que dejen a mi madre, que nunca ha hecho nada. Me dicen que le están haciendo «el ascensor» en la presa, atada por los pies y en el agua. Se oyen llamadas como que están hablando con los del pantano. Uno de ellos pega un grito y se callan todos. Me sientan en una silla y uno de ellos me comunica que mi madre ha fallecido (...)

Me llevan al calabozo y me dejan allí alrededor de una hora. Mi situación es brutal. Se me está hinchando la cabeza a una velocidad increíble, y ya no veo nada. El pensamiento me juega una mala pasada y me creo lo de mi madre. La cabeza me está quemando y lo único que quiero es salir de allí. De repente viene uno de ellos y me ve que me estoy levantando de la cama (...) Me quema la cabeza entera, me la palpa y está exageradamente hinchada, me duelen los ojos y siento como si me fuera a estallar la cabeza. Lo de mi madre me tiene histérico y decido autolesionarme mordiéndome las muñecas. Tengo, o mejor dicho noto ,una pequeñas marcas en las muñecas y primero con los dedos y luego con la boca logro lesionarme.

De repente, viene uno de ellos y me dice que me levante y que le acompañe. Me coge las manos por detrás y se da cuenta de lo de las muñecas. Me llevan por los pasillos, me suben las escaleras y me meten en una habitación. La médico forense está asustada, pregunta qué me ha pasado y qué me han hecho. El guardia civil le dice lo de las muñecas, y se va. Me dejan con ella, estoy histérico, no reconozco la voz de esa mujer y no puedo verla (...) Me obliga a sentarme y me pregunta qué tal estoy, a lo que le contesto que me va a estallar la cabeza.

Son las 10.00 del 7 de setiembre. Pide un coche urgente a los guardias civiles y nos dirigimos al hospital (...) Ellos me quieren llevar a un hospital militar, pero la médico dice que no, y que vamos al hospital «no sé qué universitario», no me acuerdo del nombre. Por el camino me pongo histérico, y le digo al médico forense que han matado a mi madre y que llame a mi casa (...) Llegamos al hospital, por urgencias, creo. Me sientan en una silla de ruedas y me curan lo de las muñecas. La médico forense se va a hablar con los médicos (...) Luego viene la médico forense, que me dice que ha llamado al juez y que no le ha pasado nada a mi madre. Me sigue dando la mano y tranquilizándome.

Me empiezan a hacer las pruebas. Su mayor preocupación es que no me hayan roto el cráneo o, mejor dicho, que no tenga rotura craneoncefálica (...) No sé durante cuántas horas me tienen allí, pero la médico forense me comenta que me voy a quedar ingresado en aquel hospital. Me dice que está en contacto con el juez y que ya sabe qué ha pasado.

Cada vez que me hacen una prueba, la médico forense viene y me dice que no tengo rotura de cráneo. El dolor me mata vivo y no me quieren dar nada hasta que no tengan los resultados de todas las pruebas. Ella me sigue dando la mano. Con el paso del tiempo, me dicen que no tengo rotura craneoencefálica y que tengo un edema y contractura muscular en el cuello. Tengo toda la cabeza y el cuello hinchados. La médico forense me dice que tengo toda la cabeza morada y los ojos negros, pero que es normal con un edema. Me quieren poner un collarín, pero como tengo el cuello tan hinchado no me sirven los que tienen allí, me quedan todos pequeños y tardan una hora en encontrar uno que me pueda poner.

En un momento dado, le comento a la médico forense lo que me han hecho, y cuando le digo lo de los electrodos, me mira la oreja y me dice que la tengo quemada por la parte de arriba y que detrás está hinchada (...)

Me hacen un reconocimiento médico completo, con todo tipo de pruebas de coordinación (...) Queda por verme el oftalmólogo, ya que no puedo abrir los ojos. Viene la médico forense y me dicen que me llevan a la enfermería de una prisión, pero que primero tenemos que ir a comisaría, donde he estado anteriormente, y que después me llevan a prisión. Me entra un miedo atroz, pero ella me tranquiliza diciéndome que el juez lo sabe y que no me van a hacer nada (...)

Me llevan a la comisaría y me meten junto con la forense en su habitación. Ella pide la silla más cómoda que tengan y me traen una sin apoyabrazos. Me siento con ella. Me traen hielo y me lo pongo unos segundos en cada lugar que creo oportuno (...) Me traen la comida, aunque más o menos son las 18.00. La comida consiste en dos yogures y un sandwich. La médico forense se sienta a mi lado y me da de comer los yogures. El sandwich no puedo masticarlo y no me lo como. Ella se tiene que ir y me deja solo alrededor de dos horas. Durante ese tiempo tengo a dos guardias civiles fuera de la habitación, mirándome y riéndose continuamente. Se van turnando y se ríen del aspecto de mi cara, mientras me dicen cosas del estilo de que soy un cerdo, un monstruo, y más tonterías del estilo. Yo mientras tanto, permanezco quieto y sólo me muevo para colocarme el hielo. Hacen amagos de venir pero no me tocan ni un pelo mientras permanezco en aquella habitación. El dolor persiste y lo ! único que me calma es darme hielo y estar quieto (...)

Oigo cómo viene uno gritando que trae mi cena y escucho como agitan los yogures y se los beben mientras se ríen. Pasa el tiempo y los dolores empiezan a aumentar de nuevo. Me quejo de dolor y mandan a algunos de ellos a buscar a la médico forense, pero pasa el tiempo y no aparece nadie. De repente viene uno de ellos con una ampolla y dice que es para mí. Pero yo no me fío y pego un traguito pequeño y, como sabe a rayos, cuando oigo que se aleja vacío todo el vaso en una silla acolchada de ésas de tela que tengo a mi lado (...) Ese medicamento es muy fuerte y lo poco que bebo me produce unas enormes ganas de dormir, por lo que tengo que hacer un gran esfuerzo para no dormirme.

A la hora, aproximadamente, me meten en un coche y empiezan a hacer tonterías mientras nos dirigimos a un lado que no sé. Meten grandes acelerones y luego frenan bruscamente, ponen las sirenas y andan en zig-zag. La música la tienen muy alta y paran el coche en un par de ocasiones, se bajan los que van sentados delante y hacen como que abren la puerta, pero luego seguimos adelante. En una de las ocasiones en que hacen un zig-zag, tengo que apoyar la cabeza en el cristal para no golpearme, y noto que tiene una cortina (...)

En una de estas ocasiones paramos, y el guardia civil que va a mi lado me pregunta si quiero hablar con la Guardia Civil. Yo le respondo que no y me bajan del coche. Comienzo a oír ruidos y puertas que se abren y se cierran continuamente. Creo que estoy en una prisión, pero no me fío. Me sacan dos fotos y me toman las huellas (...)

Estoy totalmente ciego y algo atontado, y me llevan ante los médicos. Me miran por encima, me preguntan algo y me dicen que me van a poner un apoyo para dormir, ya que no puedo valerme por mí mismo, y me meten en una celda con dos camillas, un baño, un labavo y una ducha. El apoyo es un colombiano que me ayuda a acostarme, a orinar y a levantarme de la cama. Me dan otras pastillas y duermo unas horas, según me dice el apoyo. Por la mañana hablamos y me dice que tengo la cara totalmente hinchada, con los ojos negros y todo el resto morado, menos la punta de la nariz y los labios, que tienen un color normal. Me cambian de apoyo, y me ponen otro (...)

Me entero que he llegado a la cárcel el día 8 de setiembre, sobre la una de la madrugada. Estoy en Soto del Real, en el módulo de enfermería, en la zona de aislados.

A las dos horas de llegar el segundo apoyo, me comunican que estoy incomunicado y no puedo tener apoyo. A partir de ese momento, tengo que ir palpando todo, para poder ir al baño, a la cama, a comer (...)

Pasa el sábado día 8 y el domingo 9, hasta la tarde. Me pego una ducha y empiezo a ver algo. Al principio es borroso, pero con el paso de las horas veo mejor. Tengo los alrededores de los ojos negros, lo que es el blanco del ojo ensangrentado, toda la cara hinchada y oscurecida, y el cuello y los hombros, hasta el pecho, oscurecidos también (....)

No puedo dormir, ya que al apoyar la cabeza en la almohada me duele, y le digo al médico que me aumente el medicamento. Quedamos en que me va a dar dos Nolotil, pero me da una pastilla verde y blanca que resulta ser demasiado fuerte. He estado en dos ocasiones a punto de caerme al suelo, mareado, y le digo que no la quiero más y que me dé dos Nolotil.

Me tiene 24 horas al día encerrado en la celda de enfermería, y no quieren que me vea nadie ya que mi cara es bastante espectacular según me dicen los apoyos, ya que ellos sí que me ven al darme la comida. Sigo durmiendo muy mal.

El lunes, día 10 de setiembre, viene otro médico forense del juzgado (...) Toma nota de mi estado, sobre todo de la cara y del cuello, y cuando le quiero comentar algo, me dice que aquéllo es un mero trámite para poder pasar ante el juez. Acordamos que estoy en condiciones de pasar, no en muy buenas, pero accedo. Por la noche me comunican que me van a levantar a las 7.00 del día siguiente, el 11 de setiembre.

Me llevan a ingresos, me dan de desayunar y luego me ponen en manos de la Guardia Civil, que me va a llevar a la Audiencia Nacional. Le comunico al guardia civil que me va a colocar las esposas que tengo las muñecas heridas y que no me las ponga, a lo que me responde con que si tengo un papel médico que diga eso. Le digo que no y me esposa a la espalda.

El viaje a la Audiencia resulta muy duro, ya que todavía no me encuentro muy bien. Una vez allí me dejan en manos de la Policía Nacional, y uno de ellos comenta al otro que me han hecho «la del pulpo» (...) La secretaria del juez me lee mis derechos, designo a Iker Urbina como mi abogado y digo que quiero ver al médico forense.

Me llevan al calabozo y al rato me sacan para llevarme delante del médico forense. Le digo que tengo un dolor que es nuevo en la mitad del pecho, que se agudiza al moverme y que me deja tres o cuatro segundos sin respiración (...) Le cuento los tipos de torturas y toma nota, pero me dice que eso se lo diga al juez (...) Me llevan al calabozo, y al rato me suben ante el juez.

El trayecto desde el calabozo hasta el despacho del señor juez lo hago con una chaqueta en la cabeza que me impide ver nada. Empieza la toma de declaración, respondo a las preguntas y niego las acusaciones. Cuando me pregunta si quiero añadir algo más le comento las torturas y malos tratos que he sufrido y empiezo a contárselas. Al cabo de medio minuto, me interrumpe diciéndome que lleva muchos años trabajando con la Guardia Civil y que mucha gente dice sufrir las torturas y que no me cree. Dice también que además, al no haber declaración policial, que ése no es el sitio indicado para denunciarlo, y que vaya al Juzgado para poner una denuncia. Me quedo perplejo, le miro a la secretaria y asiente con la cabeza. Mi abogada de oficio no me quita la vista de la cara y tampoco no dice nada (...)

Me bajan al sótano con la chaqueta puesta de nuevo en la cabeza y me meten en una furgoneta de la Guardia Civil que me lleva de nuevo a la prisión. Yo esperaba poder ver a mi abogado, pero al parecer no quieren que nadie me vea la cara.

Una vez en prisión les digo que quiero hacer la llamada que me corresponde ya que me encuentro comunicado, y me dicen que hasta que llegue la notificación no puedo hacerla.

Me sacan de aislamiento y me llevan a una zona de hombres. A la mañana siguiente pasa el médico y me dice que hasta que no me desaparezcan las marcas de la cara voy a seguir en la enfermería (...) Para el día 14 creo estar en bastantes buenas condiciones para que me trasladen al módulo, pero no me llevan hasta el día 18, que es cuando han desaparecido todas las marcas, o casi todas (..)

He tardado tanto en escribirlo porque cada vez que me ponía a describir lo que pasó me ponía muy nervioso y tenía que ir poco a poco. Se me ha olvidado comentar que en los interrogatorios me hicieron estar mucho tiempo desnudo. *

El testimonio de Unai Romano se incluye en el informe «Tortura en Euskal Herria», referido al año 2001. Ha sido editado recientemente por Torturaren Aurkako Taldea (TAT).

GARA 

Paco Etxeberria Forense: «Cuando empecé, el 100% de los detenidos eran maltratados»

INVESTIGACIÓN SOBRE LOS 50 AÑOS DE CONFLICTO
«Cuando empecé, el 100% de los detenidos eran maltratados»
Paco Etxeberria, presidente de la sociedad Aranzadi, descubrió la situación de los detenidos vascos cuando comenzó a trabajar como forense en los años 80. Ello le dota de una perspectiva completa sobre la evolución de la práctica de la tortura, desde aquellos diez días de incomunicación diseñados para «desguazar a todos» hasta la fase actual, pasando por el momento en que se pasó a maltratar sin dejar marcas. «Las torturas se acabarán cuando se les puedan imputar a los jueces»», concluye en una extensa entrevista para Euskal Memoria recogida por GARA.


GARA | DONOSTIA

p002_f02.jpgEl trabajo que prepara Euskal Memoria y que publicará a finales de este 2012 incluirá también entrevistas con expertos como Paco Etxeberria, que ejerció como forense visitando a detenidos en los años 80 y ha seguido muy de cerca la práctica de la tortura desde entonces. Su testimonio aparece en el último ejemplar de la revista de la fundación y GARA recoge aquí algunas de sus revelaciones:

Sobre los años 80: «En el momento en que entramos nosotros, algunas cosas cambiaron, pero muy poco. (...) Lo que ha- cían era que al más torturado no nos lo enseñaban; al que estaba, digamos, impresentable, no nos lo enseñaban y nos de- cían `no está por aquí, lo hemos trasladado'. Y cuando luego, al cabo de los diez días, veías toda la documentación, te dabas cuenta de que el traslado se les hizo a todos a la vez. (...) Lo más escandaloso era que se inventaron una situación intermedia entre el `no está en el partido judicial donde fue detenido' y el `tampoco está en Madrid'; igual estaba en Burgos. Así la jurisdicción se perdía».

«En aquel tiempo el 100% de los detenidos eran maltratados por la Policía, aunque vinieran de la delincuencia común. Si detenían a un individuo, por ejemplo, por robar un radiocasette de un coche, también».

Diez días de incomunicación: «¿Si diez días era el tiempo que hacía falta para que desaparecieran las señales de tortura? Sí, estaban pensados para eso (...) Entonces era echar la red, coger a un grupo de amigos, desguazarlos a todos y de alguno de ellos igual sacaban algo que resultaba interesante para la siguiente».

Dos casos claves: «Esa gente vivía con tal impunidad que se asombraban de que un juez pudiera pretender, ni se pudiera atrever, a interrumpir su trabajo. Quizás el ejemplo más grandioso fue la muerte de Lucía Urigoitia [en 1987], cuando la Guardia Civil asalta el piso; muere ella y el Juzgado de San Sebastián, a través de la Fiscalía, se plantea entrevistar a los compañeros de Urigoitia que en esos momentos estaban en el piso, porque la versión que nos daba la Guardia Civil era de broma. Cuando eso se hace molesta tanto a la Guardia Civil que hay una reclamación oficial al juez de San Sebastián, en la que acaba interviniendo el Consejo General del Poder Judicial. Vinieron en una inspección, argumentando que se había entorpecido la labor policial y que cómo era eso».

«En el caso de Mikel Zabalza [en 1985], yo creo que sí se les encendieron unas luces de alarma. (...) Barrionuevo, que era entonces ministro, sí dudó al menos un minuto de la versión oficial y llegó a decir en el Parlamento que era rocambolesca. (...) Así que cuando luego decide cubrir, o encubrir, luego ya le vienen rodadas todas las demás. Me he imaginado un montón de veces la situación en la que estarían, muy solemnemente reunidos, Rodríguez Galindo, los gobernadores civiles, asesores, etcétera... y me imagino la escena en la que Rodríguez Galindo dice: `déjenme, déjenme, que esto lo arreglo yo'».

Los forenses de la Audiencia Nacional: «En aquel tiempo, y se puede decir que también en todo el periodo posterior, los médicos forenses que estaban en la Audiencia Nacional no ejercían ni ética ni deontológicamente el mínimo esfuerzo que les correspondía. Son y han sido siempre encubridores. Y yo, que les he conocido personalmente, se lo puedo decir a la cara tranquilamente».

Los jueces: «El reproche, sobre todo, habría que hacérselo al juez. Y por eso llega un momento en que te preguntas: `¿Cuándo se acabarán las torturas?' Está claro, el día en que se les puedan imputar estos hechos a los propios jueces. Así de claro. El juez tiene que hacer lo que sea para que esto no pase y, además, tiene todos los mecanismos para que no vuelva a pasar. Así que si no lo hace, es un encubridor».

La evolución de los maltratos: «Lo tienen aprendido muy bien, no dejando marcas. Lo que ellos hacen es resquebrajar sicológicamente al individuo. (...) En el momento actual igual se da menos el maltrato de carácter vengativo o punitivo, pero lo de obtener información yo creo que sigue funcionando. Y para eso no vale darle una somanta de palos y ya está, porque igual lo revientas y no sacas nada. En el momento actual lo que hacen es resquebrajar sicológicamente al individuo, y para eso no tienes que darle patadas en el hígado todo el tiempo. Se hace de otra manera, y lo saben hacer. Teniendo al individuo cansado, bajo tu mando. Un individuo al que tú le dices `quítate la ropa' y se la quita, `ponte la ropa' y se la pone... Si eso lo hace cuatro veces seguidas, entra ya en tu rollo, mentalmente está en tu rollo. (...) Lo de los puntos débiles lo tienen cada vez más aprendido. En el caso de Unai Romano, por ejemplo, pega el reventón sicológico cuando le hablan de su madre y le dicen que su madre ha muerto»

Fuente: 

Tortura en el País Vasco