Observatorio de denuncias de torturas, abusos, coacciones, casos de corrupción, violaciones, asesinatos y otros crímenes cometidos por el sistema.
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miércoles, 31 de julio de 2013

Denuncian la existencia de un centro de torturas en la España democrática

ROMA. El ultraderechista italiano Pierluigi Concutelli, que en 1976 asesinó al juez Vittorio Occorsio y que fue interrogado hace varios años sobre la desaparición del exdirigente de ETA-pm Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, ha sido puesto en libertad, según informaron ayer fuentes judiciales. Al parecer, Concutelli, que sufrió una isquemia cerebral, fue liberado por "graves motivos de salud".

El 25 de marzo de 2009, dos neofascistas italianos reconocieron en Roma y ante el juez Fernando Andreu la existencia de una masía cerca de Barcelona donde se preparaban los secuestros y eran torturados miembros de ETA. 

Nacido en Palermo en 1944, Pierluigi Concutelli fue condenado a cadena perpetua en Italia acusado de cometer diversos homicidios. Tras recibir la condición de prisión atenuada, acabó siendo trasladado a su domicilio tras sufrir un ataque isquémico. En los años 70 fue miembro de la banda neofascista Ordine Nuovo y entre sus homicidios se cuenta el del magistrado Vittorio Occorsio, perpetrado el 26 de octubre de 1976.

El 25 de marzo de 2009, dos neofascistas italianos reconocieron en Roma y ante el juez Fernando Andreu la existencia de una masía cerca de Barcelona donde se preparaban los secuestros y eran torturados miembros de ETA. A raíz de ello, en mayo del mismo año Concutelli fue interrogado por el magistrado de la Audiencia Nacional sobre la desaparición de Pertur. Sin embargo, no llegó a manifestar nada coherente dado lo avanzado de la enfermedad que padecía. Esta vía judicial resultó por tanto infructuosa porque Concutelli, pieza clave en la pista italiana sobre la desaparición del dirigente polimili, aseguró que no se acordaba de nada ni de nadie.

El hecho de que el también ultraderechista italiano Izzo Angelo confesó que Pierluigi Concutelli, con quien había tenido una estrecha relación en el pasado, le contó que habían secuestrado a un miembro de ETA, contribuyó a su vez a alimentar las sospechas. Según su versión, el activista habría sido trasladado narcotizado a la citada masía, donde fue torturado y le hicieron desaparecer.

Angelo, que en la época de la desaparición de Pertur ya estaba detenido, precisó que Concutelli solo le habló de un secuestrado de ETA pero que no le facilitó nombres. Añadió que también le relató que secuestraron a un industrial del País Vasco, una acción que había sido imputada a ETA.

martes, 18 de junio de 2013

Muere atropellado en Venezuela un presunto etarra prófugo desde 1981

El presunto etarra Celestino Galán Caballero, huido en 1981 después de que se desarticulara un comando de la banda, murió en Venezuela el pasado 19 de septiembre a causa de un atropello, ha informado en un comunicado el colectivo de familiares de presos de ETA Etxerat.


Lobo Azul infiltrado en grupos ultra-derecha desbarató un golpe de estado y le dejaron tirado

Francisco Lerena Zambrano, ex miembro de la Guardia Civil y miembro conocido como Alejandro del servicio de espionaje CESID (ahora CNI) infiltrado en grupos de extrema derecha en España. Consiguió desbaratar varios intentos de atentados terroristas, en especial el programado el 1 de junio de 1985 en La Coruña, contra la Familia Real y el Gobierno de Felipe González durante un desfile militar.


En referencia al topo o espía que se infiltró con éxito en la organización terrorista ETA, Mikel Lejarza, conocido como El lobo, algunos empezaron a usar el alias de Lobo Azul para referise a Lerena y al éxito de ambos.

Lerena en 1982 se presenta al comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, condenado a seis meses y un día por su colaboración en la operación Galaxia, como industrial afincado en Las Palmas simpatizante de la derecha más conservadora, en especial la unidad del Estado y la lucha contra ETA. Ricardo en esas fechas había creado una pequeña empresa de seguridad privada (Prosevi S.A.) donde se fueron agrupando algunos exaltados que organizaban actividades paramilitares.

Historia

En 1984 desbarata un atentado contra un autobús de unos 50 familiares de presos de ETA cuando volvía de la cárcel de Alcalá Meco. Después desbarataría un intento de atentado en la línea 1 del metro de Madrid.

Con el estreno de la polémica película Dios te salve María (Je vous salue Marie) en los cines Alphaville de Madrid, donde se dudaba de la virginidad de María, frustró la colocación de una bomba tras un aviso. Frustró un atentado con una motocicleta Vespa con explosivos contra el diputado Juan María Bandrés un atentado contra uno de los responsables del CESID, Santiago Bastos Noreña, mediante unas granadas

El Zambombazo

Es en 1985 cuando participa en el fracaso del mayor intento de atentado terrorista de la extrema derecha en la historia moderna por su notoriedad, se pretendía acabar el día de las Fuerzas Armadas, con el Rey, la Reina, las Infantas, todo el Gobierno presidido por Felipe González, además de los almirantes Ángel Liberal, Guillermo Salas y los tenientes generales José María Sáenz de Tejada y José Santos, reunidos para presidir las marchas militares. Esta operación se conoció como El Zambombazo.

La idea se origina un año antes para intentar crear un vacío de poder y golpe definitivo que coloque al ejército como gobierno provisional y suspenderse la conocida como transición, colocando a ETA o al GRAPO como responsables, además de intentar controlar los máximos medios de comunicación para obtener el máximo apoyo popular.

El Gobierno decidió entonces intervenir y desbaratar el golpe sin detenciones y de manera silenciosa para así no crear de nuevo mártires como en el anterior intento de golpe de Estado en 1981. El atentado fallido no se conocería hasta la publicación en El País, de un artículo al respecto el 17 de febrero de 1991.

Ricardo Sáenz de Ynestrillas Martínez, que pretendía fundar una organización política, fue asesinado por ETA a las puertas de su casa en 1986.


Militantes políticos vascos fallecidos en las cárceles

GARA - DONOSTIA 

La muerte de la prisionera vasca Oihane Errazkin viene a sumar un nuevo nombre a la ya larga lista de los militantes políticos fallecidos en prisión. 

Al principio de esa lista, tal como se recoge en la enciclopedia "Euskal Herria y la Libertad" (Txalaparta, 1994), figura el militante del PCE Mario Diego Capote, quien muere desangrado tras sufrir una paliza en la prisión de Segovia, el 22 de abril de 1969. 

El 19 de junio de 1981 fallece en la ciudad sanitaria de La Paz el militante de los GRAPO Juan José Crespo Galende, tras una huelga de hambre de 85 días. El bilbaino Joseba Asensio, Kirruli, fallece a causa del abandono médico el 8 de junio de 1986 en Herrera de la Mancha, mientras que José Ramón Goikoetxea es encontrado muerto en las duchas de la madrileña prisión de Alcalá el 26 de junio de 1985. 

Tres años más tarde, el 2 de marzo de 1988, fallece en Herrera de la Mancha Mikel Lopetegi, y el 15 de junio del mismo año es encontrado muerto, según el informe médico a resultas de un paro cardíaco, Juan Carlos Alberdi, también en la citada prisión manchega. 

El 30 de noviembre de 1990 pierde la vida Mikel Zalakain, preso en Martutene, y un año más tarde, en la prisión de Fresnes, muere el ciudadano bretón Jean Groix, quien desde que fuera detenido bajo la acusación de «colaboración» con ETA sufrió una dura campaña de difamación. 

José Mari Aranzamendi fue hallado muerto el 7 de febrero de 1997 en Alcalá, mientras que Juan Carlos Hernando fallecía el 20 de julio de 1997 en la cárcel de Albacete. 


A punto de ingresar 

Además de los militantes fallecidos en prisión, cabe recordar otras muertes relacionadas con la cárcel, como la del insumiso Unai Salanueva, quien falleció tras precipitarse desde la ventana de su domicilio en vísperas de reingresar en la cárcel de Zaragoza, el 10 de febrero de 1997, o la de Eugenio Aranburu, Txo, sindicalista de LAB, miembro de la Mesa Nacional de HB y concejal en Mallabia, quien apareció muerto en el caserío familiar ese mismo día, igualmente en vísperas de ingresar en prisión. 

Otras fuentes, como Askatasuna, incluyen en el cómputo de ciudadanos vascos fallecidos «a causa de la política penitenciaria» a las siguientes personas muertas después de abandonar la cárcel: Josu Retolaza (fallecido en su domicilio, tras ser excarcelado aquejado de cáncer, el 19 de mayo de 1987); Pello Mariñelarena (en el hospital Antoine Beclere de París, el 15 de mayo de 1993); Jabi Gorostiza (en el hospital de Basurto, el 17 de junio de 1995); Juan José Etxabe (el 11 de julio de 1996, de un infarto, 18 días después de su salida de prisión); Jean Louis Maitia (el 25 de agosto de 1997 de paro cardíaco, dos meses después de quedar libre); Santiago Díez Uriarte (el 27 de octubre de 1997 en el hospital de Basurto, aquejado de un cáncer submandibular que desarrolló en prisión y que se agravó debido a la desasistencia médica); Esteban Esteban Nieto (el 26 de setiembre de 1999 en su casa de Tolosa, víctima de un cáncer que desarrolló en prisión); Ramón Gil Ostoaga (muerto el 23 de octubre de 2003 de un disparo en el pecho en Legazpi tras ser objeto de una dura campaña mediática tras su excarcelación); y Kepa Miner, Txalaka, (fallecido el pasado 26 de abril en el Hospital Donostia a causa de una dolencia respiratoria que llevó a su excarcelación en 1999). 

A los militantes muertos en relación con la política penitenciaria hay que sumar los fallecidos, algunos por accidente y otros por enfermedad, en la deportación y el exilio. Honran la memoria de Errazkin en un juicio en París 

Javier Abaunza, Lorentxa Beyrie, Gabriel Sáez Totorikaguena y Saroia Galarraga fueron juzgados ayer en el Tribunal Correccional de París acusados de un delito de «asocaciación de malhechores con fines terroristas». La abogada de los cuatro presos vascos solicitó, a instancias de sus clientes, el aplazamiento de la vista, alegando que se encontraban muy afectados por la muerte de su amiga Oihane Errazkin. La Corte desestimó la petición. Ante ello, Javier Abaunza tomó la palabra. «Agur eta ohore, gudari maitea», dijo ante el Tribunal. Beyrie responsabilizó al Estado francés y a su política represiva del fallecimiento. -

domingo, 16 de junio de 2013

Documental: guerra Sucia: el regreso de los falangistas

Un informe de derechos humanos en Euskadi incluye 94 muertos por las Fuerzas de Seguridad

Quiero hacer una aclaración, en la lista de muertos no se incluye los posibles muertos que haya podido causar los servicios secretos españoles en Euskal Herria ni tampoco de los muertos causados por el narcotráfico, en un articulo publicado por el periódico El País El PNV asegura que aún hay complicidad entre mafias de narcos y guardias civiles en Euskadi

El informe cuantifica en 1.004 personas las víctimas mortales por vulneraciones de derechos humanos entre 1960 y 2013 en Euskadi.

Se trata de 837 muertos por ETA, 94 por las fuerzas de seguridad del Estado (FSE) y 73 por grupos parapoliciales y de extrema derecha.

Un informe encargado por el Gobierno vasco cuantifica en 1.004 personas las víctimas mortales por vulneraciones de derechos humanos entre 1960 y 2013, entre las que seincluyen 837 muertos por ETA, 94 por las fuerzas de seguridad del Estado (FSE) y 73 por grupos parapoliciales y de extrema derecha.

El informe de Vulneración de Derechos Humanos ha sido elaborado por el obispo emérito de San Sebastián, Juan María Uriarte; el profesor y exdirector de Derechos Humanos del Gobierno vasco de la etapa de Juan José Ibarretxe, Jon Mirena Landa; la jueza y asesora del anterior Ejecutivo socialista, Manuela Carmena, y el profesor de Derecho y exconcejal del PP Ramón Mugica.

Este informe es uno de los pilares del Plan de Paz y Convivencia 2013-2016 El documento ha sido entregado este viernes por sus autores al lehendakari, Iñigo Urkullu, quien en una comparecencia sin preguntas en la sede de la Presidencia, en Vitoria, ha asegurado que el Gobierno regional asume la prioridad de garantizar la justicia, la verdad y la reparación a todas las víctimas de derechos humanos sin "equiparaciones ni discriminaciones".

El documento, que no incluye los nombres de las víctimas, cuantifica todas las vulneraciones de derechos humanos ocurridas desde 1960 hasta 2013 en Euskadi o fuera de la comunidad autónoma pero relacionadas con ella, desde asesinatos de ETA, hasta abusos policiales y acciones de "contraterrorismo" ilícitas.

El ministro de interior Jorge Fernández Díaz se ha manifestado sobre los Derechos Humanos en Euskadi: "Si ha habido en alguna ocasión alguna vulneración, la justicia ha actuado"; dice además que "no puede aceptar una denuncia con carácter general".

Este informe es uno de los pilares del Plan de Paz y Convivencia 2013-2016 presentado el pasado martes por el lehendakari y el texto será remitido al Parlamento vasco.

De los 94 muertos a consecuencia de la acción de las FSE, el informe detalla que ha habido 9 fallecidos bajo custodia policial, 20 en controles policiales, 17 a causa de "confusiones, errores y abusos", 16 por altercados de policías fuera de servicio, 30 en manifestaciones y movilizaciones y 2 "por la pena capital".

3.700 personas heridas

Además de los 1.004 muertos cuantificados, el documento también recoge datos de más de 3.700 personas heridas como consecuencia de las vulneraciones de derechos humanos en dicho período.

Así, por la acción de la banda terrorista ETA se cuantifican entre 2.365 y 2.600 los heridos, a los que se suman 746 por las fuerzas de seguridad del Estado, y 426 por grupos parapoliciales y de extrema derecha como el Batallón Vasco Español, Triple A, Antiterrorismo ETA o el GAL.

El informe no incluye el número de personas que han denunciado torturas por las "dificultades" para investigarlas, aunque sus autores recomiendan hacer un estudio sobre la fiabilidad de esas denuncias.

Tampoco se menciona a las personas muertas por "suicidios, enfrentamientos, manipulación de armamento propio o disparos fortuitos entre cuerpos policiales", pero en las recomendaciones se insta a que se tenga en cuenta que 277 personas murieron por esas causas.

El lehendakari ha destacado que el informe es un "primer microacuerdo" en el camino de la paz y la convivencia en Euskadi en el terreno del compromiso con los derechos humanos y ha agradecido la elaboración de un trabajo hecho "desde la primacía de los principios éticos y de la mirada limpia y serena que propone un futuro mejor".

Por su parte, el obispo emérito de San Sebastián ha indicado que en el informe se ha procurado combinar la claridad y la delicadeza "evitando toda equiparación" y ha abogado por continuar por el camino hacia la paz y la reconciliación, una tarea "difícil pero ineludible".



miércoles, 12 de junio de 2013

Testimonio del joven vasco Unai Romano: Una cruenta tortura llevada a cabo recientemente por la guardia Civil

ENTRE EL 6 Y EL 11 DE SETIEMBRE DE 2001, EL JOVEN DE GASTEIZ UNAI ROMANO ESTUVO INCOMUNICADO EN MANOS DE LA GUARDIA CIVIL, PERIODO EN EL QUE DEBIO SER HOSPITALIZADO. CUANDO SE RECUPERO, QUISO DEJAR ESCRITO EL RELATO MINUCIOSO DE ESOS CINCO DIAS Y NOCHES. ESTE ES EL TEXTO CASI INTEGRO. SU ELOCUENCIA HACE INNECESARIOS MAS COMENTARIOS.



Alrededor de las 4.00 del día 6 de setiembre de 2001, estoy durmiendo y me despiertan unos ruidos. Salgo al pasillo y veo unos guardias civiles discutiendo con mis padres. Me acerco y me preguntan si soy Unai Romano, a lo que contesto que sí (...) Me dicen que estoy acusado de «colaboración con banda armada», y en ese momento empiezan a subir por las escaleras guardias civiles vestidos de paisano y la secretaria del Juzgado. Me ponen las esposas y me dicen que van a registrar el piso.

Empezamos por mi cuarto. Miran papel por papel, libro por libro. El registro de mi cuarto es eterno (...) Lo que les interesa lo van dejando encima de la mesa (...) Luego se levanta acta de todas las cosas que se llevan de mi cuarto y pasamos al siguiente (...) La secretaria se empieza a cansar y el mando de los guardias civiles les dice que vayan más rápido (...) Se ha levantado acta de todo, y cuando parece que se ha terminado todo se acuerdan del camarote. Cuando estamos entrando no se fían y se cubren conmigo, mientras tienen la mano en la pistolera. Cuando bajamos a casa, me permiten que me duche, me vista y me despida de mis familiares pero sin abrir la boca, como ha sucedido en todo el registro.


Me bajan al soportal y me ponen contra una esquina mientras ellos discuten de cómo me sacan (...) Al final, me tapan y me llevan dos de ellos. El coche me lleva a un sitio que desconozco. Todo el trayecto lo he hecho en silencio y con la cabeza entre las piernas. Nada más bajarme del coche hay unas escaleras, no me avisan y me caigo de rodillas en ellas. Me meten a un calabozo con pasamontañas y me ponen contra la pared. Tengo problemas para respirar y el guardia civil que me cuida dice que no tengo derecho a respirar.

Me meten en una furgoneta, al rato, y sin esposar me llevan a Madrid. El viaje se realiza a gran velocidad, según deduzco por el ruido que saca el motor. Durante el traslado se mete alguien en donde estoy yo y me pregunta por qué creo que me han detenido. Le respondo que es porque conozco a algún detenido. El me aconseja, como amigo, que colabore. Me dice que hasta el momento ellos se han portado bien conmigo, y que colabore.

Me llevan a una comisaría, me ca- chean y me dan cuatro consejos muy importantes allí: obedecerles, tener los ojos cerrados, no mirarles a ellos a la cara y, si me cruzo con algún otro detenido, no mirarle. Me meten en un calabozo y me obligan a permanecer de pie.

Al cabo de un rato empiezan los interrogatorios. Me piden que colabore continuamente, mientras me golpean en la cabeza con unos palos forrados en espuma o cinta aislante. Que si conozco a fulano, que si conozco a mengano, que si puse un coche bomba, que si disparé a alguien... Me dicen que he hecho todo ese tipo de cosas, lo que yo niego rotundamente. Al instante de negarlo, me golpean tres o cuatro veces con los palos forrados. Luego me preguntan de nuevo. Cuando estoy grogui paran y me preguntan sobre la cuadrilla, sobre los familiares, sobre dónde poteaba en la Parte Vieja de Vitoria, sobre camareros, temas sobre el trabajo, política, ikastolas, gaztetxes. Cuando me tranquilizo un poco y después de que me den un poco de agua ­agua que me recupera mucho, no sé si estaría drogada o algo por el estilo­ empiezan de nuevo (...)

Todos los interrogatorios los hago con un antifaz puesto en los ojos (...), y por encima del antifaz me ponen un pasamontañas. Cada vez los interrogatorios son más duros y me llegan a colocar hasta tres pasamontañas. Yo creo que es para amortiguar los golpes, pero la sensación de agobio es terrible, y no paro de sudar la gota gorda.

Otra cosa que me hacen es la bolsa. Me colocan una bolsa en la cabeza y la cierran aguantándola, y así hasta que me tambaleo. Me lo hacen hasta unas ocho veces en total. Luego lo mismo; cuando estoy atontado, preguntas sobre mi forma de vivir, de dónde andaba y con quién, más agua y vuelta a empezar.

También me obligan a realizar flexiones. Estoy de pie y me hacen ponerme en cuclillas ­a esto le llaman «el ascensor»­. Me tienen mucho tiempo haciendo esto y acabo totalmente empapado en sudor. En una de éstas me hacen firmar una hoja para el Juzgado, según creo recordar, que tengo que volver a repetir ya que la he dejado totalmente mojada del sudor que me cae de la cabeza y del que tengo en las manos y brazos (...)

Durante los interrogatorios oigo gritos de dolor de otra gente. No sé quiénes o si los producen ellos mismos, pero son espeluznantes (...) En una de éstas, cuando me sacan de un interrogatorio y me tienen en el calabozo de pie, entra uno de ellos y solamente me coloca el antifaz (...) y me lleva a una habitación donde está una mujer. Se identifica como médico forense y me enseña su carné (...) Me pregunta por mi estado de salud en general, y le digo que estoy reventado físicamente y lo de los golpes en la cabeza. Me pregunta por las operaciones que había tenido y le comento lo de mi arritmia asintomática (...) Los guardias civiles están detrás de la puerta y me imagino que ellos nos oirían a nosotros como nosotros les oímos a ellos.

Me meten en el calabozo y, a los pocos minutos, me ponen el antifaz y la capucha o capuchas. Me meten en otro lugar y me preguntan qué le he dicho a la médico forense. Empiezo a contárselo y me interrumpe uno de ellos gritándome como un loco que ya sabía lo que le había dicho. Al instante, me golpea unas veinte veces seguidas con aquellos palos, creo.

Empiezan los interrogatorios. Estos son mucho más salvajes que los anteriores. Las preguntas son las mismas o parecidas (...) Siempre que contesto que no, me golpean duramente. Yo estoy de pie. Me preguntan constantemente y me caen golpes cada vez más fuertes, pero ahora me van girando ellos, una vuelta para aquí, media para allá, ahora para aquí..., todo ello entre golpes y preguntas intercalándose constantemente. Dos guardias civiles me suben en sillas y comienzan a golpearme desde arriba. Cada vez están más agresivos y los palazos que me meten son ya de campeonato. Los golpes son siempre en la cabeza y en la frente. No sé cuánto tiempo llevo ni qué hora es (...)

Me tienen haciendo ese tipo de flexiones, de pie, en cuclillas, de pie..., pero cuando estoy en cuclillas me golpean en la cabeza y con el mismo impulso del golpe me caigo al suelo, aunque siempre me cogen antes de que caiga del todo (...) Me dejan descansar y me dicen que soy el único «hijo de puta» que no ha hablado y que como no les diga nada, voy a salir como «el Lasa ése» (...)

Más agua, más preguntas y empezamos. Ahora me tienen sentado en una silla. Ya no me aguanto de pie, y me gol-pean constantemente. Las preguntas ya no son tan habituales, pero los golpes son constantes. Me tienen en una silla con respaldos para los brazos y ando grogui de un lado para otro. No quieren que me desmaye, y cuando ven que no puedo más, se controlan un poco. Uno de ellos me habla al oído suavemente diciéndome que diga cualquier cosa, que me lo invente, que ése es su trabajo (...) Luego viene y le digo que no lo he hecho, se pone histérico y me dice que a partir de ahora le voy a rogar que me mate. Me agarran entre unos y me golpean más fuerte en la cabeza. Ellos se cansan y se van turnando. Me ponen los electrodos con una porra eléctrica en los genitales, en el pene, en la parte superior de la oreja, y detrás de las orejas. También me ponen la bolsa, y me siguen golpeando.

Estoy roto y me empiezan a amenazar con que mi novia y mi hermano están de camino y que les van a hacer el doble de lo que me han hecho a mí (...) Los golpes continúan mientras me agarran entre algunos y me empiezan a decir que han detenido a mi madre y que está camino del pantano que está cerca de Vitoria. Los golpes continúan. Yo les ruego que dejen a mi madre, que nunca ha hecho nada. Me dicen que le están haciendo «el ascensor» en la presa, atada por los pies y en el agua. Se oyen llamadas como que están hablando con los del pantano. Uno de ellos pega un grito y se callan todos. Me sientan en una silla y uno de ellos me comunica que mi madre ha fallecido (...)

Me llevan al calabozo y me dejan allí alrededor de una hora. Mi situación es brutal. Se me está hinchando la cabeza a una velocidad increíble, y ya no veo nada. El pensamiento me juega una mala pasada y me creo lo de mi madre. La cabeza me está quemando y lo único que quiero es salir de allí. De repente viene uno de ellos y me ve que me estoy levantando de la cama (...) Me quema la cabeza entera, me la palpa y está exageradamente hinchada, me duelen los ojos y siento como si me fuera a estallar la cabeza. Lo de mi madre me tiene histérico y decido autolesionarme mordiéndome las muñecas. Tengo, o mejor dicho noto ,una pequeñas marcas en las muñecas y primero con los dedos y luego con la boca logro lesionarme.

De repente, viene uno de ellos y me dice que me levante y que le acompañe. Me coge las manos por detrás y se da cuenta de lo de las muñecas. Me llevan por los pasillos, me suben las escaleras y me meten en una habitación. La médico forense está asustada, pregunta qué me ha pasado y qué me han hecho. El guardia civil le dice lo de las muñecas, y se va. Me dejan con ella, estoy histérico, no reconozco la voz de esa mujer y no puedo verla (...) Me obliga a sentarme y me pregunta qué tal estoy, a lo que le contesto que me va a estallar la cabeza.

Son las 10.00 del 7 de setiembre. Pide un coche urgente a los guardias civiles y nos dirigimos al hospital (...) Ellos me quieren llevar a un hospital militar, pero la médico dice que no, y que vamos al hospital «no sé qué universitario», no me acuerdo del nombre. Por el camino me pongo histérico, y le digo al médico forense que han matado a mi madre y que llame a mi casa (...) Llegamos al hospital, por urgencias, creo. Me sientan en una silla de ruedas y me curan lo de las muñecas. La médico forense se va a hablar con los médicos (...) Luego viene la médico forense, que me dice que ha llamado al juez y que no le ha pasado nada a mi madre. Me sigue dando la mano y tranquilizándome.

Me empiezan a hacer las pruebas. Su mayor preocupación es que no me hayan roto el cráneo o, mejor dicho, que no tenga rotura craneoncefálica (...) No sé durante cuántas horas me tienen allí, pero la médico forense me comenta que me voy a quedar ingresado en aquel hospital. Me dice que está en contacto con el juez y que ya sabe qué ha pasado.

Cada vez que me hacen una prueba, la médico forense viene y me dice que no tengo rotura de cráneo. El dolor me mata vivo y no me quieren dar nada hasta que no tengan los resultados de todas las pruebas. Ella me sigue dando la mano. Con el paso del tiempo, me dicen que no tengo rotura craneoencefálica y que tengo un edema y contractura muscular en el cuello. Tengo toda la cabeza y el cuello hinchados. La médico forense me dice que tengo toda la cabeza morada y los ojos negros, pero que es normal con un edema. Me quieren poner un collarín, pero como tengo el cuello tan hinchado no me sirven los que tienen allí, me quedan todos pequeños y tardan una hora en encontrar uno que me pueda poner.

En un momento dado, le comento a la médico forense lo que me han hecho, y cuando le digo lo de los electrodos, me mira la oreja y me dice que la tengo quemada por la parte de arriba y que detrás está hinchada (...)

Me hacen un reconocimiento médico completo, con todo tipo de pruebas de coordinación (...) Queda por verme el oftalmólogo, ya que no puedo abrir los ojos. Viene la médico forense y me dicen que me llevan a la enfermería de una prisión, pero que primero tenemos que ir a comisaría, donde he estado anteriormente, y que después me llevan a prisión. Me entra un miedo atroz, pero ella me tranquiliza diciéndome que el juez lo sabe y que no me van a hacer nada (...)

Me llevan a la comisaría y me meten junto con la forense en su habitación. Ella pide la silla más cómoda que tengan y me traen una sin apoyabrazos. Me siento con ella. Me traen hielo y me lo pongo unos segundos en cada lugar que creo oportuno (...) Me traen la comida, aunque más o menos son las 18.00. La comida consiste en dos yogures y un sandwich. La médico forense se sienta a mi lado y me da de comer los yogures. El sandwich no puedo masticarlo y no me lo como. Ella se tiene que ir y me deja solo alrededor de dos horas. Durante ese tiempo tengo a dos guardias civiles fuera de la habitación, mirándome y riéndose continuamente. Se van turnando y se ríen del aspecto de mi cara, mientras me dicen cosas del estilo de que soy un cerdo, un monstruo, y más tonterías del estilo. Yo mientras tanto, permanezco quieto y sólo me muevo para colocarme el hielo. Hacen amagos de venir pero no me tocan ni un pelo mientras permanezco en aquella habitación. El dolor persiste y lo ! único que me calma es darme hielo y estar quieto (...)

Oigo cómo viene uno gritando que trae mi cena y escucho como agitan los yogures y se los beben mientras se ríen. Pasa el tiempo y los dolores empiezan a aumentar de nuevo. Me quejo de dolor y mandan a algunos de ellos a buscar a la médico forense, pero pasa el tiempo y no aparece nadie. De repente viene uno de ellos con una ampolla y dice que es para mí. Pero yo no me fío y pego un traguito pequeño y, como sabe a rayos, cuando oigo que se aleja vacío todo el vaso en una silla acolchada de ésas de tela que tengo a mi lado (...) Ese medicamento es muy fuerte y lo poco que bebo me produce unas enormes ganas de dormir, por lo que tengo que hacer un gran esfuerzo para no dormirme.

A la hora, aproximadamente, me meten en un coche y empiezan a hacer tonterías mientras nos dirigimos a un lado que no sé. Meten grandes acelerones y luego frenan bruscamente, ponen las sirenas y andan en zig-zag. La música la tienen muy alta y paran el coche en un par de ocasiones, se bajan los que van sentados delante y hacen como que abren la puerta, pero luego seguimos adelante. En una de las ocasiones en que hacen un zig-zag, tengo que apoyar la cabeza en el cristal para no golpearme, y noto que tiene una cortina (...)

En una de estas ocasiones paramos, y el guardia civil que va a mi lado me pregunta si quiero hablar con la Guardia Civil. Yo le respondo que no y me bajan del coche. Comienzo a oír ruidos y puertas que se abren y se cierran continuamente. Creo que estoy en una prisión, pero no me fío. Me sacan dos fotos y me toman las huellas (...)

Estoy totalmente ciego y algo atontado, y me llevan ante los médicos. Me miran por encima, me preguntan algo y me dicen que me van a poner un apoyo para dormir, ya que no puedo valerme por mí mismo, y me meten en una celda con dos camillas, un baño, un labavo y una ducha. El apoyo es un colombiano que me ayuda a acostarme, a orinar y a levantarme de la cama. Me dan otras pastillas y duermo unas horas, según me dice el apoyo. Por la mañana hablamos y me dice que tengo la cara totalmente hinchada, con los ojos negros y todo el resto morado, menos la punta de la nariz y los labios, que tienen un color normal. Me cambian de apoyo, y me ponen otro (...)

Me entero que he llegado a la cárcel el día 8 de setiembre, sobre la una de la madrugada. Estoy en Soto del Real, en el módulo de enfermería, en la zona de aislados.

A las dos horas de llegar el segundo apoyo, me comunican que estoy incomunicado y no puedo tener apoyo. A partir de ese momento, tengo que ir palpando todo, para poder ir al baño, a la cama, a comer (...)

Pasa el sábado día 8 y el domingo 9, hasta la tarde. Me pego una ducha y empiezo a ver algo. Al principio es borroso, pero con el paso de las horas veo mejor. Tengo los alrededores de los ojos negros, lo que es el blanco del ojo ensangrentado, toda la cara hinchada y oscurecida, y el cuello y los hombros, hasta el pecho, oscurecidos también (....)

No puedo dormir, ya que al apoyar la cabeza en la almohada me duele, y le digo al médico que me aumente el medicamento. Quedamos en que me va a dar dos Nolotil, pero me da una pastilla verde y blanca que resulta ser demasiado fuerte. He estado en dos ocasiones a punto de caerme al suelo, mareado, y le digo que no la quiero más y que me dé dos Nolotil.

Me tiene 24 horas al día encerrado en la celda de enfermería, y no quieren que me vea nadie ya que mi cara es bastante espectacular según me dicen los apoyos, ya que ellos sí que me ven al darme la comida. Sigo durmiendo muy mal.

El lunes, día 10 de setiembre, viene otro médico forense del juzgado (...) Toma nota de mi estado, sobre todo de la cara y del cuello, y cuando le quiero comentar algo, me dice que aquéllo es un mero trámite para poder pasar ante el juez. Acordamos que estoy en condiciones de pasar, no en muy buenas, pero accedo. Por la noche me comunican que me van a levantar a las 7.00 del día siguiente, el 11 de setiembre.

Me llevan a ingresos, me dan de desayunar y luego me ponen en manos de la Guardia Civil, que me va a llevar a la Audiencia Nacional. Le comunico al guardia civil que me va a colocar las esposas que tengo las muñecas heridas y que no me las ponga, a lo que me responde con que si tengo un papel médico que diga eso. Le digo que no y me esposa a la espalda.

El viaje a la Audiencia resulta muy duro, ya que todavía no me encuentro muy bien. Una vez allí me dejan en manos de la Policía Nacional, y uno de ellos comenta al otro que me han hecho «la del pulpo» (...) La secretaria del juez me lee mis derechos, designo a Iker Urbina como mi abogado y digo que quiero ver al médico forense.

Me llevan al calabozo y al rato me sacan para llevarme delante del médico forense. Le digo que tengo un dolor que es nuevo en la mitad del pecho, que se agudiza al moverme y que me deja tres o cuatro segundos sin respiración (...) Le cuento los tipos de torturas y toma nota, pero me dice que eso se lo diga al juez (...) Me llevan al calabozo, y al rato me suben ante el juez.

El trayecto desde el calabozo hasta el despacho del señor juez lo hago con una chaqueta en la cabeza que me impide ver nada. Empieza la toma de declaración, respondo a las preguntas y niego las acusaciones. Cuando me pregunta si quiero añadir algo más le comento las torturas y malos tratos que he sufrido y empiezo a contárselas. Al cabo de medio minuto, me interrumpe diciéndome que lleva muchos años trabajando con la Guardia Civil y que mucha gente dice sufrir las torturas y que no me cree. Dice también que además, al no haber declaración policial, que ése no es el sitio indicado para denunciarlo, y que vaya al Juzgado para poner una denuncia. Me quedo perplejo, le miro a la secretaria y asiente con la cabeza. Mi abogada de oficio no me quita la vista de la cara y tampoco no dice nada (...)

Me bajan al sótano con la chaqueta puesta de nuevo en la cabeza y me meten en una furgoneta de la Guardia Civil que me lleva de nuevo a la prisión. Yo esperaba poder ver a mi abogado, pero al parecer no quieren que nadie me vea la cara.

Una vez en prisión les digo que quiero hacer la llamada que me corresponde ya que me encuentro comunicado, y me dicen que hasta que llegue la notificación no puedo hacerla.

Me sacan de aislamiento y me llevan a una zona de hombres. A la mañana siguiente pasa el médico y me dice que hasta que no me desaparezcan las marcas de la cara voy a seguir en la enfermería (...) Para el día 14 creo estar en bastantes buenas condiciones para que me trasladen al módulo, pero no me llevan hasta el día 18, que es cuando han desaparecido todas las marcas, o casi todas (..)

He tardado tanto en escribirlo porque cada vez que me ponía a describir lo que pasó me ponía muy nervioso y tenía que ir poco a poco. Se me ha olvidado comentar que en los interrogatorios me hicieron estar mucho tiempo desnudo. *

El testimonio de Unai Romano se incluye en el informe «Tortura en Euskal Herria», referido al año 2001. Ha sido editado recientemente por Torturaren Aurkako Taldea (TAT).

GARA 

Tortura en el País Vasco

El Comité Europeo recoge que Beatriz Etxebarria fue violada en los calabozos en 2011


TORTURAS EN EUSKAL HERRIA

El Comité Europeo recoge que Beatriz Etxebarria fue violada en los calabozos en 2011

Publica su informe de la visita realizada dos meses después, en el que destaca como «creíbles y consistentes» los testimonios de torturas de diez detenidos durante la primera mitad de ese año
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Ramón SOLA | DONOSTIA
En marzo de 2011, en un momento en que ya existía un alto el fuego de ETA, la Guardia Civil practicó una redada en Bizkaia que concluyó con gravísimas denuncias de torturas. Sobresalía la de Beatriz Etxebarria, que incluía una violación en los calabozos. Aquel caso fue denunciado por las organizaciones habituales y por algunos medios como GARA, pero no hubo respuesta del Gobierno español y tampoco mereció la atención de la práctica totalidad de partidos e instituciones vascas. Ahora, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) ha recogido ese caso en el informe relativo a la visita al Estado español que mantuvo dos meses después. Sitúa el testimonio como «creíble y consistente», igual que otros nueve más.
Se trata de personas que fueron detenidas, siempre por la Guardia Civil, en los seis primeros meses de 2011. El CPT remarca que los testimonios son coincidentes en detalles como que recibieron golpes y que «les colocaron una bolsa de plástico en la cabeza, provocándoles sensación de asfixia, una práctica conocida como `la bolsa', y que simultáneamente les obligaron a realizar ejercicios físicos prolongados». Refiere también amenazas y abusos sexuales.
Entre estos últimos, la delegación europea se detiene en el caso de Etxebarria (aunque el informe no incluye nombres concretos en ningún momento y tampoco cita que se trata de ciudadanos vascos). «Una tercera persona -explica en su página 16- alegó que había recibido bofetadas y puñetazos durante el traslado a Madrid a cargo de la Guardia Civil, y que en el curso del primer interrogatorio en la calle Guzmán el Bueno la mantuvieron desnuda, la envolvieron en una manta en el suelo y la golpearon repetidamente. También dijo que en el curso de otro interrogatorio, mientras llevaba puesta `la bolsa', le aplicaron vaselina en la vagina y el ano y le introdujeron un palo en el recto, al tiempo que le amenazaban con más abusos sexuales si se negaba a hablar. Además, dijo que la mantuvieron desnuda durante todos los interrogatorios y que continuó recibiendo amenazas de abusos sexuales a ella y a su pareja: en particular, dijo que después de haberla mojado con agua, le ataron electrodos al cuerpo y le amenazaron con aplicarle electricidad».
«El maltrato cesó una vez que decidió prestar declaración el último día de su detención en régimen de incomunicación -sigue diciendo el Comité Europeo-. Las alegaciones de malos tratos, incluido el abuso sexual y las amenazas de aplicarle electricidad, fueron registradas en los informes del médico forense en el tercer y cuarto examen», concluye.
Tras resumir todos estos testimonios, el CPT indica que «a la vista de la información recopilada, parece que el objetivo de los malos tratos alegados era el de conseguir que la persona detenida firmara una declaración (es decir, una confesión) antes de que acabara la detención en régimen de incomunicación y confirmar dicha declaración antes de la vista oral».
Este informe del CPT ha sido publicado ahora junto a las alegaciones correspondientes emitidas por el Gobierno español. Curiosamente, pese a que estas últimas ocupan más del doble de espacio que aquel (205 páginas frente a 102), no hay réplica alguna contra los párrafos que recogen estos testimonios de detenidos vascos.
Sí se efectúa una consideración general posterior, tras enumerar quiénes fueron los detenidos incomunicados durante esos seis meses (incluida Etxebarria). Madrid asegura que «las personas detenidas fueron tratadas de forma correcta durante su estancia en las dependencias de la Guardia Civil y, en concreto, no se les tomó declaración esposadas, ni encapuchadas ni con los ojos vendados. Tampoco permanecieron de pie durante largo rato. No se realizaron tomas de declaración sin la asistencia de abogado de oficio».
«Todas las declaraciones se tomaron siguiendo las prescripciones legales y en las diligencias instruidas constan las horas de comienzo y finalización de los interrogatorios, queda constancia de los agentes que las realizaron, así como del instructor y secretario en cada una de las diligencias y actos de instrucción policial realizados», añade.
Insta a investigar
El argumentario del Gobierno español ante el CPT se basa en sostener que la incomunicación es una práctica poco frecuente pero justificada debido a la presunción de vinculación con ETA de estos detenidos. Asegura que es un régimen que cuenta con garantías. Y recurre una vez más a afirmar que este tipo de denuncias de torturas son habituales y forman parte de una maniobra orquestada.
Alega además que cada denuncia de torturas es trasladada a los juzgados y que a los sumarios se incorporan los informes forenses correspondientes. Sin embargo, tras reflejar los testimionios que recabó, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura «solicita a las autoridades españolas que lleven a cabo una investigación rigurosa e independiente sobre los métodos utilizados por oficiales de la Guardia Civil cuando retengan e interroguen a personas detenidas». Y añade que «el CPT desea recibir dentro de un plazo de tres meses un informe detallado sobre las acciones adoptadas para aplicar estas recomendaciones».
Tras recordar al Estado que anteriormente ya le trasladó «los criterios necesarios para que una investigación sobre malos tratos sea eficaz», el CPT lamenta que «parece deducirse que cuando se formulan estas alegaciones son sistemáticamente consideradas como no fiables». Indica que le consta que en estos diez casos se han emitido informes forenses, pero desde los juzgados no se ha tomado medida alguna para investigar los casos.
En este contexto, hay que recordar que Europa viene poniendo de manifiesto su constancia de la negativa del Estado español a investigar torturas. El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo ya ha dictado tres condenas por este motivo: Mikel San Argimiro, Aritz Beristan y Martxelo Otamendi.
El caso de Etxebarria también será visto por Estrasburgo. TAT y Behatokia anunciaron una demanda el pasado noviembre tras constatar que las diferentes instancias españolas «se han negado a proceder a cualquier tipo de investigación con el beneplácito incluso del Constitucional».
«Sorprendente» que todas las redadas sean de un mismo juez: Grande-Marlaska
El carácter periódico de estas visitas permite al Comité Europeo ir viendo la evolución de la legislación y la práctica. Así, en este informe de 2011 saluda positivamente que haya aumentado el número de jueces de Instrucción que aplican un protocolo de «salvaguardias específicas» para limitar los efectos de la incomunicación. La delegación europea dice que en 2007 eran dos de los magistrados del tribunal especial los que tomaban estas medidas y que ahora, cuatro años después, son tres. Sin embargo, a continuación califica de «sorprendente» que todas las detenciones en régimen de incomunicación producidas en los cinco meses investigados de 2011 «fueron autorizadas por un juez que no aplica ninguna de estas salvaguardias».
Aunque el informe evita detallarlo, se trata de Fernando Grande-Marlaska, que fue el que ordenó la redada de Bilbo en la que fue detenida Beatriz Etxebarria junto a Daniel Pastor, Lorena López e Iñigo Zapirain. Todos ellos fueron encarcelados. Pastor pasó por el hospital durante el periodo de incomunicación; la versión oficial fue que «se autolesionó».
En sus alegaciones, el Gobierno español reconoce catorce detenciones incomunicadas durante ese periodo (siete en enero en Nafarroa contra acusados de integrar Ekin, las cuatro citadas de Bilbo y dos más en Legorreta y otra en Bera en abril). Niega cualquier caso de maltrato.
En la actualidad, según afirmó recientemente en Bilbo el exjefe de lo Penal de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez, cinco de los seis jueces de instrucción de la Audiencia Nacional están dispuestos a aplicar eso que el CPT denomina «salvaguardias». Las últimas denuncias de torturas producidas en Euskal Herria son las de Iñaki Igerategi e Iñaxio Otaño, detenidos en Tolosa y Andoain en febrero de 2012, hace catorce meses.
TAT y Behatokia, colectivos que lideran la lucha contra la tortura en Euskal Herria, tomaron este informe como «un espaldarazo» a su labor. Tras resumir las demandas del Comité Europeo, subrayan «la falta de voluntad evidente que tiene el Estado español para modificar su actitud». Así las cosas, invitan a Europa «a tomar medidas al respecto, haciendo uso por ejemplo de la capacitación ofrecida por el artículo 10, apartado 2 del Convenio: `Si la parte no coopera o se niega a mejorar la situación a la vista de las recomendaciones del Comité, este podrá (...) hacer una declaración pública al respecto».
Por su parte, Amaiur ha anunciado iniciativas tanto en las Cortes españolas. En el Congreso ha pedido la comparecencia urgente del ministro del Interior para que dé explicaciones. Y en el Senado, Iñaki Goioaga ha presentado una pregunta dirigida a Mariano Rajoy para que aclare si piensa hacer efectivas las recomendaciones de este Comité Europeo. R.S.

La ONU sentencia que María Atxabal fue torturada y condena al Estado español a reparar el daño


El comité de Derechos Humanos de la ONU ha hecho oficial el dictamen por el que concluye que María Atxabal fue torturada en dependencias policiales tras ser detenida en 1996. Por ello, insta al Estado español a reparar el daño causado, a abrir una investigación «precisa y objetiva» de los hechos acaecidos durante la incomunicación y a prestar asistencia médica gratuita a Atxabal para tratar el estrés post-traumático que sufre.

MIKEL PASTOR|BILBO|2013/05/31|7 IRUZKIN
Atxabal
María Atxabal no ha podido contener la emoción. (ARGAZKI PRESS)



El comité de Derechos Humanos de la ONU ha hecho oficial el dictamen por el que concluye que María Atxabal fue torturada en dependencias policiales durante el régimen de incomunicación sufrido tras ser detenida en junio de 1996. Por ello, insta al Estado español a reparar el daño causado, a abrir una investigación «precisa y objetiva» de los hechos acaecidos durante la incomunicación y a prestar asistencia médica gratuita a Atxabal para tratar el estrés post-traumático que sufre debido a los malos tratos sufridos. Además, conmina a las autoridades españolas a poner fin al régimen de incomunicación y a asegurar la libre elección de abogado por parte del reo.

«Siento que por fin se ha hecho justicia». Una emocionada Maria Atxabal ha comparecido ante los medios para valorar la sentencia del Comité de Derechos Humanos de la ONU que reconoce que esta bilbaina fue torturada por la Guardia Civil durante el régimen de incomunicación al que fue sometido tras su detención en junio de 1996, y que estos malos tratos le causaron un estrés post-traumático del que, como ella misma ha reconocido, «todavía no he superado».

A su lado, su abogado y gran apoyo durante todo este tiempo, Jaime Elias, se ha mostrado satisfecho con el nuevo varapalo que las autoridades internacionales dan al Estado español en materia de prevención y erradicación de la tortura. Tras explicar concienzudamente los pasos dados por Atxabal ante los diferentes tribunales durante todo este tiempo y las negativas de las distintas autoridades judiciales a investigar su caso, ha concluido que el dictamen del Comité de DDHH «deja claro que los hechos y las diferentes pruebas manifiestan que María Atxabal fue torturada por las autoridades españolas estando incomunicada». Además, ha estimado que el golpe es aún mayor, ya que, además de confirmar esos malos tratos, «obliga al Estado español a abrir una investigación objetiva y precisa sobre los hechos, a reparar el daño causado a María y a dar asistencia médica gratuita para superar el estrés post-traumático causado por las torturas».

Junto a ello, ha destacado el trasfondo del dictamen: «La sentencia es doblemente positiva, porque no se limita a este caso, sino que estima que el régimen de incomunicación puede favorecer la tortura, y por tanto, insta a derogarlo lo antes posible».

Al otro lado de la mesa, Jorge Del Cura, experto del Centro de Documentación Contra la Tortura, también se ha congratulado de la decisión tomada por el órgano de la ONU. Entrando a analizar la sentencia en profundidad, Del Cura ha querido destacar dos aspectos principales: «El primero es que la tortura es una práctica generalizada en el Estado español que no se quiere investigar, que se quiere pasar por alto. Falta voluntad política por parte de jueces instrucción. También es destacable el papel que varios médicos forenses juegan en ese sentido. Y esas fallas del sistema están quedando al descubierto en la gran mayoría de sentencias de los tribunales europeos e internacionales desde los años 2007-08. Además, Amnistía Internacional revela que la gran mayoría de informes no son investigados por las autoridades españolas».

El segundo punto que ha resaltado Del Cura es el referido al propio régimen de incomunicación: «La sentencia es contundente en ese sentido, pide que se suprima, que se derogue esa medida. Concluye que mientras ese régimen exista, las denuncias por tortura, que afortunadamente el último año se han reducido, pueden volver a producirse, por lo que pide de manera nítida que se derogue, que no se vuelva a aplicar».

Caso Lasa y Zabala: el estado español secuestra, tortura, asesina y entierra en cal viva a 2 miembros de ETA




El Caso Lasa y Zabala fue el primer acto terrorista realizado por los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Toma su nombre de los miembros de ETA José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, que fueron secuestrados, torturados y asesinados en 1983.


Concentración con retratos de Lasa y Zabala en 2008.

Cronología [editar]
Según la sentencia del caso, en el año 1981 José Antonio Lasa Aróstegui y José Ignacio Zabala Artano, ambos de 18 años, pertenecían a ETA , formando parte, junto con Íñigo Alonso Uranga y otra persona sin identificar, del comando denominado Gorki.

En noviembre de 1981 Íñigo Alonso fue detenido cuando, con sus compañeros de comando, acababa de realizar un atraco en una entidad bancaria, mientras que los demás, tras enfrentarse a tiros con los miembros de la Policía, lograban darse a la fuga. A raíz de estos hechos Lasa y Zabala huyeron de España.

En el año 1983 se encontraban en Francia, residiendo en la localidad de Bayona; allí estaban en contacto con el denominado Comité de Refugiados, habían formulado peticiones de asilo político y, mientras se tramitaban, habían ido solicitando permisos de residencia, que les habían sido concedidos por distintos periodos de tiempo.

El 15 de octubre de ese año Lasa y Zabala fueron secuestrados en Bayona (Francia) por miembros del GAL.1 Fueron retenidos en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo. Siguiendo instrucciones del general Galindo, les llevaron al palacio de La Cumbre, en San Sebastián, donde fueron torturados.2 A la vista del estado en que quedaron, el general Galindo, con el conocimiento del gobernador civil Julen Elgorriaga y del teniente-coronelÁngel Vaquero, ordenó su desaparición. Los guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo les llevaron a Bussot (Alicante), cavaron una fosa, y el primero les disparó tres tiros en la cabeza. Después les enterraron.3

En enero de 1985 fueron hallados sus restos, pero permanecieron sin identificar hasta 1995, ya que sus cuerpos habían sido enterrados en cal viva, lo que dificultó su identificación.4 5 6

En el funeral por los dos etarras asesinados, la Policía autonómica vasca cargó contra los familiares de los fallecidos.7 8

Sentencia [editar]

Por este crimen fueron condenados Enrique Rodríguez Galindo, general de la Guardia Civil destinado en Intxaurrondo; Ángel Vaquero, teniente coronel del mismo cuartel; y Julen Elgorriaga, a la sazón gobernador civil deGuipúzcoa. En total se les asignaron 365 años de cárcel, aunque, finalmente, y tras cumplir unos años de cárcel (5 en el caso del general Galindo) acabaron siendo indultados por el gobierno.9 10

Sánchez Fornet (SUP) sobre Rafael Vera: "Apoyó la guerra sucia. Fue muy tolerante con la tortura. Se quedó con dinero de fondos reservados, como tantos otros..."

Interesantes declaraciones de Sánchez Forner. Me extraña cuando dice que Rafael Vera, antiguo ex-secretario de estado fue tolerante con la tortura. ¿El estado español usa la tortura o no? ¿En qué quedamos?

Sánchez Fornet acusa al Gobierno de Aznar de vender armas a ETAFoto: El TL de José Manuel Sánchez Fornet

José Manuel Sánchez Fornet es tendencia en Twitter desde ayer por sus escandalosas declaraciones en la red social sobre la lucha antiterorista y las prácticas de los sucesivos gobiernos.

Todo comenzó cuando una periodista y tuitera le preguntó por Rafael Vera. "Amigo de sus amigos, leal, y mortal para sus enemigos", le respondía.

Pero Sánchez Fornet no se contentó con dibujar un perfil y siguió hablando del ex secretario de estado. "Apoyó la guerra sucia. Fue muy tolerante con la tortura. Se quedó con dinero de fondos reservados, como tantos otros. De lo que yo sé, todo lo que ha dicho hasta ahora Vera es cierto. Que le pregunten si González y el Rey conocían la guerra sucia del GAL".

Pero el plato fuerte estaba aún por venir, Sánchez Fornet reflexiona en 'voz alta' que "igual podemos contar cosas que hemos hecho para combatir" a ETA y "dejar en evidencia, como traidores que han chapoteado en la sangre de las víctimas y han utilizado el terrorismo a algunos políticos".

Y la acusación: "Quizás se pueda explicar por qué se vendió explosivo a ETA en dos ocasiones desde la Policía con Gobiernos de Aznar. Y quié cargo político ocupaba Rajoy entonces. Y también quienes avisaron en marzo del pasado año a tres comandos de ETA en Francia para que escaparan del control".

Con nombre y apellidos: "Federico Trilló. Han dado el nombre. El del yak42. El que ha actuado ahora contra los imputados del Faisán. Conciencia manchada de sangre".

Las declaraciones de Sánchez Fornet han ocasionado un gran revuelo en Twitter. Esta mañana el policía mantiene su relato y se dirige a los tuiteros: "Buenos días. Siento no poder responder a todos los tuits que tengo desde anoche. Imposible. Si no tengo un accidente seguiré contando".